Esperando a las aves urbanas en un atardecer singular junto a la iglesia.

Hoy se superan los veinte grados centígrados. Tras varias semanas de lluvia ininterrumpida, parece que las semillas despiertan de un letargo a borbotones y las flores salpican de amarillos, violetas, blancos y rojos el verde de las dehesas de Torre de Miguel Sesmero. El triguero deja escapar su monótona estrofa en la alambrada espinosa de una finca ganadera.

Al fondo el castillo de Nogales parece vigilar que la primavera despierte en una la sinfonía de trinos. Los cernícalos primillas que anidan en la iglesia ciclean en los llanos de las afueras del pueblo. Ya están aquí los vencejos. El atardecer parece enloquecerlos y cantan en revoltosos vuelos sobre los tejados más altos.

Dehesa Torre de Miguel Sesmero Vivir Extremadura

Queda una hora para la puesta de sol y recorro las callejas de tierra amparadas en paredes de piedra que me conducen al campo. En una de ellas hay posado un macho de tarabilla común con una oruga en su pico. Está claro que se trata de una ceba que guarda para sus polluelos, revolotea inquieta a mi paso hasta desaparecer entre las hierbas más altas del prado donde permanece atada una mula. El mochuelo europeo comienza a “maullar” cuando el cielo se torna naranja y van regresando las cigüeñas blancas a las plataformas del nido. Parece que están sincronizadas, lo han hecho nueve cigüeñas a la vez. Ahora su silueta se mezcla con la de los primillas, los vencejos y las grajillas sobre la iglesia, en un contraluz fascinante que dibuja la sierra de Monsalud ante la esperada puesta de sol. ¡Y pensar que este espectáculo natural se repite todas las tardes en torre de Miguel Sesmero¡. Habrá que volver con la cámara.

Guadiana Internacional [Birding in Badajoz, Extremadura]

http://web.dip-badajoz.es/proyectos/guadiana_internacional/

Colaboraciones Texto y fotografía: Juan Pablo Prieto