Quintana es una localidad de unos 5.000 habitantes, enclavada en mitad de la Serena y la Sierra de los Arrauces y con una variedad de granito propia: el Grís-Quintana. Además de todo esto, hay algo que la hace única: la facilidad de algunos de sus habitantes para componer música. The Buzzos son una rareza dentro del panorama musical extremeño. Cultivan un género que no es muy popular por estos lares, el hard-rock de estadio. Música para enloquecer a las masas, himnos para gritar con todas tus fuerzas en un gran recinto.

Con un nuevo disco bajo el brazo “Nowhere train”, varios premios a nivel nacional y una mini-gira por el sur de Francia, ya hace tiempo que dejaron de ser la gran promesa pacense del rock Extremeño. El día a día de una banda de rock que no es profeta en su tierra no es fácil. El hastío y los sinsabores de luchar 10 años contra corriente provocan un cansancio vital palpable, pero ellos se lo toman con sentido del humor.

Estamos a las puertas de su local de ensayo, enfrente de la gasolinera pequeña de Quintana de la Serena. Veo que están moviendo instrumentos y les pregunto si vienen de tocar de alguna parte. – ¡Qué va!, llevamos tiempo sin ensayar, estamos volviendo a montar todo en el local porque aún lo teníamos por ahí, desperdigado, después del último concierto –. En ese momento aparece Manuel, el baterísta, cargado con un bombo gigantesco, sonríe y dice que lo peor de ser músico es cargar el equipo, y más con este solazo. Entramos en el clásico local de ensayo, pequeño, oscuro y forrado hasta arriba con pósters de sus ídolos: Kiss, AC/DC, Motley Crüe … y comienza la entrevista.

 

 

-Llevamos 10 años desde que nos juntamos y dimos el primer concierto en la Belle Epoque de Cáceres, los cumplimos el 22 de febrero del año que viene-, comenta orgulloso Dean. Cuando le pregunto si todos los miembros del grupo se conocen desde pequeños Dean responde, entre risas, que ellos dos sí se conocen de toda la vida (son hermanos) pero que los demás se fueron incorporando con el tiempo. Su hermano Sean, el cantante, se toma casi a broma la pregunta de por qué quiso ser músico.Bueno, siempre tuve mucha música a mi alcance gracias a mis hermanos, escuchaba a Axl Rose (Guns´n´Roses) o a Vince Neil (Motley Crüe) pero sabía que nunca podía conseguir los tonos y registros que ellos tienen porque yo no me he cuidado la voz lo suficiente para hacer esos chillidos de nena loca, sabes? (risas) o sea que busqué un estilo más personal-. Su hermano le corta –Hombre, lo has hecho en el último disco, que está afinado como el Apetit for destruction de Guns-.

Cada uno nos cuenta las motivaciones que les han llevado a formar parte de una banda de rock en la mejor edad para disfrutarla. El caso de Manuel es sorprendente. -Yo estuve en orquestas desde ”mu shico”, eh? me sé todos los pasodobles de España…y con partitura! Al ver la expresión de incredulidad en mis ojos se echa a reír y me cuenta su historia, parecida a la de miles de chavales que tienen muchas ganas pero pocos medios. – Noooo…verás…mis padres no tenían mucho dinero y no podían comprarme una batería… en la orquesta del pueblo tenían una Yamaha negra que…mmm…era una preciosidad, me apunté sólo por ella-.

Ninguno de ellos puede vivir de la música en este momento, pese a tener un disco nuevo en el mercado “Nowhere Train”, todos tienen otros trabajos y alguno está en el paro.– Sí, la cosa está difícil, nosotros vivimos de los conciertos y solo con los gastos de movernos de un lado para otro salimos lo comido por lo servido…y eso ya no puede ser, no podemos vivir del aire, grabar discos nos cuesta dinero, los instrumentos y el equipo vale mucho dinero, girar nos cuesta dinero, y luego, claro, si el grupo vale y es bueno es un espectáculo que también vale dinero. No podemos movernos solo a nivel de salas, en invierno no nos falta el trabajo pero el tema está en el verano. Las contrataciones de verano son las que realmente salvan a los grupos, ayuntamientos, festivales, etc…y todo eso ha caído en picado…- contesta Dean.

 

 

Para mí que la culpa de todo la tiene la plaga de orquestas que asola nuestra región (risas) y los grupo de versiones también – remata Sean. –La gente quiere escuchar las canciones de siempre y una orquesta no puede faltar en las fiestas de un pueblo… De acuerdo, la tercera edad también tiene derecho a echarse sus bailes pero, en nuestro caso, que somos un grupo al que han dado varios premios, en Madrid y Extremadura, y tenemos varios discos buenos, nos están llamando de sitios por cantidades ridículas que no nos dan ni para pagar la gasolina o directamente ni nos llaman…Tenemos muy poco apoyo de las instituciones y tal vez llegue el momento en que no toquemos más en directo, quedarnos en el local produciendo y editando material y fuera. Ahora mismo, o tocamos en salas, que no compensa, o poco más. Las orquestas de verano se están cargando a los grupos -.

Después de que se despachen a gusto contra las abultadas nóminas de las orquestas estivales, dejamos caer que tal vez tenga algo que ver el hecho de que canten en inglés y el género musical que practican, poco seguido en Extremadura. Todos saltan a la vez como un resorte. Tocamos fibra sensible. Sean es el primero en salir a la palestra – Seguro que tiene que ver porque nos lo preguntan en todas las entrevistas… ¿Por qué cantáis en ingles? Blah blah blah… No voy a cambiar mi estilo de cantar para que me escuche más gente. El rock se construyó en inglés y es en el idioma en el que deber ser cantado y tocado. No lo hicieron los hispanoparlantes, ni un francés… cada música tiene su origen y su lenguaje. Prueba a cantar flamenco en inglés, ya verás que risa. Yo lo veo así…aunque también digo siempre que si viene un ruso con 10 millones de euros y me dice que grabe un disco en ruso…lo hago, en ruso, armenio, albanokosovar o lo que haga falta…(risas). Pero mientras yo me gaste la pasta en hacerlo, lo haremos como queramos…Sinceramente, no me veo cantando Paquito el chocolatero o Jesucristo García (Extremoduro).

 

Texto: Javier Antón
Fotografías: Rocío Gallardo