Quizá una estudiada estrategia, quizá el tesón, quizá la confianza, quizá el convencimiento de justicia, quiza… sea como sea las tropas napoleónicas van perdiendo posición y fuerza y hombres y… Mientras, el general inglés Rowland Hill da gracias a ese dios que hoy habita en esta tierra, en estas laderas, en este río… Está convencido, sueña ya con futuras victorias que llevarán a la liberación de Madrid y de… España.

Es fácil imaginarse la historia, aún sin precisión. Es fácil y emocionante hacerlo mientras se pisan las mismas tierras, aunque casi 200 años después. A nuestros pies, Romangordo, que pareciera que relatar lo que acaeciera a su abrigo en 1812, cuando se vive la victoria sobre los franceses.

 

Pero hoy Romangordo es un apacible pueblo en un envidiable entorno. Son poco más de 200 habitantes los que viven en esta localidad y los que disfrutan cada mañana del frescor del Tajo y del susurro de Monfragüe. En este escenario amanece Romangordo, en las estribaciones más septentrionales de las Villuercas y el río Tajo, y limítrofe con el Parque Nacional de Monfragüe. Nos detenemos. Disfrutamos de la vista que hoy nos regala Romangordo. Un conjunto de casas blancas de tejados bermejos, colocadas con el orden que da el desorden natural. En el centro, la Iglesia.

Vamos acercándonos al pueblo entre olivos, alcornoques, encinas, jaras, cornicabras, una naturaleza poderosa que también nos tenderá la llamada Flor del hombre desnudo u Orquídea Itálica. Hasta 250 especies de orquídeas podemos encontrar en nuestros paseos, mientras que los jabalíes o ciervos, agazapados, esperan que nos alejemos. No ocurre lo mismo con los buitres o las águilas que planean con descaro sobre nuestras cabezas. Es, sin duda, un lugar para recorrer y sentir, por cualquiera de los senderos que se abre ante nosotros para realizar rutas a pie, en bicicleta o a caballo.

 

Ya en el pueblo nos impacienta conocer la sorpresa que nos han dicho que aguarda en el interior de la Iglesia de Santa Catalina, pero antes nos concedemos un paseo sin prisas por el caserío. Es ahí donde vuelven imágenes del pasado al contemplar huellas de otras épocas en esas casas de pizarra, piedra, adobe y con amplias solanas y minúsculas ventanas para evitar el frío y el calor. Es un rico patrimonio el que encontramos en estas calles que invitan a quedarse.

 

 

Nos encontramos de frente con la Iglesia de Santa Catalina. Grande y hermosa se presenta entre las casas bajas de su entorno. En su interior, no podemos evitar cierta impresión al hallarnos bajo unos magníficos artesonados de madera. Artesonados mudéjares que cubren todas y cada una de las partes del templo y que se separan unos de otros por arcos de medio punto. Sencillamente, espectacular.

 

Iglesia de Santa Catalina

Pero en este caserío impregnado de una autenticidad ancestral, nos encontramos también con una localidad preparada para vivir el día a día. Piscina, biblioteca, centro social, aula informática, gimnasio, residencia de mayores, pistas polideportivas, granja-escuela, alojamiento rural, la llamada Playa de Monfragüe… y un entorno natural para diversas actividades como el senderismo, la ornitología, los paseos a caballo, en canoa… Como suelen decir los vecinos, “Romangordo no es una alternativa, Romangordo es una forma de entender la vida y de vivirla”.

 

Puente de albalat

Decidimos dar un paseo. El Impresionante puente de Albalat sobre el río Tajo nos habla de “Su Majestad Cesárea de Carlos V Emperador”, que levantó esta magnífica obra de ingeniería. Mientras, las ruinas, hermosas también, de los molinos y la antigua industria harinera invitan a una ruta por el pasado.

 

Antiguo molino

Y damos un enorme salto a ese pasado. Nos zambullimos en la Cueva de la Canaleja. Todo mueve nuestra curiosidad. Aquí, el Carbono-14 llevó a hablar de asentamiento humano 7.000 años a.C., los huesos encontrados nos llevan a 3.000 a.C. y otros análisis apuntan a que los habitantes de esa sociedad consumían animales marinos. Imaginamos las anguilas subiendo a desovar a la Garganta de Canaleja. Hermosa aventura.

 

Cueva de la Canaleja

www.romangordo.org

Cómo llegar a Romangordo: Desde Madrid, por la A-5 tomar la salida 210.

Texto: Mari Cruz Vázquez

Fotos: Álvaro Fernández Prieto