Un día entró en una escuela taller, sin otro interés que ocupar las horas y aprender un oficio. Pero allí, descubriendo el arte de modelar el hierro encontró la que sería su vocación, una afición que se ha convertido en su profesión desde hace quince años. Unos inicios en los que, recuerda, compaginaba la creación y el trabajo artesanal propio, con trabajos de cerrajería y forja para diferentes talleres. Desde el diseño de rejas, puertas, entre otros elementos constructivos, a grandes esculturas para ornamento de espacios urbanos, y diferentes modelados decorativos.

En su casa taller, una antigua casa judía hervasense, en la Travesía del Moral 11, encontramos trabajos de forja en frío y en caliente, sobre pletinas macizas o tubos, utilizando la técnica constructivista, a los que confiere luz y movimiento. Formas escultóricas trabajadas con minuciosa precisión para dotarlas de una apariencia anímica, creadas sobre figuras ya generadas, componiendo y fijando pieza sobre pieza hasta obtener la obra final. Acompañando al hierro, sorprende también hallar soportes materiales como la piedra de río.

Entre los temas escultóricos de Roberto Iglesias encontramos diseños de formas animales, como caracoles; figuras humanas, esencialmente las cervantinas de don Quijote y Sancho; variaciones del movimiento humano, discóbolos, guerreros, guitarristas, arqueros. Formas en el que hierro se pliega y repliega con precisos cortes, formando espirales, columnas o perfiles que simulan puentes o escaleras. Un amplio currículo de exposiciones en ferias de muestras, salones nacionales e internacionales… y en Extremadura, sus cuatro primeros premios en el Martes Mayor de Plasencia, avalan la creciente trayectoria artística de Roberto.

Texto: Roberto Machuca
Fotos: Rocío Gallardo