La sonrisa extremeña no tiene fronteras, porque las risas nunca supieron de barreras.  Cuatro payasos extremeños estarán desde este domingo 25 de noviembre, y hasta el 14 de diciembre, en Jordania haciendo reír y regalando ratos de distracción y evasión para los más desfavorecidos. Las actuaciones de los voluntarios de la ong Payasos Sin Fronteras (PSF) serán principalmente en campos de refugiados sirios, aunque también trabajarán con población refugiada  de Irak y Palestina, que viven desde hace tiempo en Jordania. Puntos calientes, desde un punto de vista negativo, de la actualidad informativa.

José Maestro Mogena y Javier Ceballos, de la compañía Asaco Producciones (dedicada al teatro de calle y animación con sede en Talayuela), y Javier Romero y Charo Amaya, del colectivo Circo Toribio (situado en Villanueva de la Vera),  harán entre dos y tres actuaciones diarias durante tres semanas. A ellos se unirá una persona encargada de temas logísticos. “Vamos a dar apoyo emocional”, resume Maestro en conversación telefónica con Vivir Extremadura. Este payaso es todo en veterano en expediciones de PSF; la última fue a la República Democrática del Congo, que sangra desde hace más de 20 años por un conflicto olvidado, pero también ha estado en Irak, Kosovo o Centroamérica.

Payaso extremeño actuando en el Congo. Foto: Asaco Producciones

“En Jordania estaremos en Ammán y en la zona de los campos de refugiados sirios. Desde hace un tiempo, Payasos Sin Fronteras está trabajando con ACNUR y con los niños. Y desde 2008 estamos actuando en Jordania, donde hay muchos ciudadanos palestinos e irakíes refugiados, además de sirios. También hemos hecho trabajo con mujeres”, apunta Maestro.

Maestro ultima estos días los preparativos para su próximo viaje con el cosquilleo propio de la situación y con la ilusión de una experiencia única: “Para mí esto es lo que da más sentido a mi trabajo. Es una manera muy distinta de hacer tu trabajo de siempre porque sabes que lo harás en un sitio que de verdad se agradece y se necesita la risa. Aquí, en Occidente, a la risa la despreciamos no le damos importancia. Cuesta marchar por separarte un tiempo de la familia, pero una vez que estás allí no es nada duro, sólo físicamente porque haces muchas actuaciones diarias. Suena a tópico, pero es verdad que nos dan más de lo que recibimos”.

“Con el objetivo de contribuir a la mejora de la situación emocional de la infancia iraquí y palestina refugiada en Jordania, a lo largo del proyecto durante cinco grupos de artistas viajarán a Amman para realizar intervenciones de unas tres semanas aproximadamente centradas en el desarrollo de espectáculos y talleres. Las expediciones se centrarán por un lado en la realización de una gira de espectáculos cómicos fundamentados en dinámicas de circo y payaso comunicamos una visión positiva, relativizadora y diversificada del factor humano. Por otro, en el desarrollo de talleres de expresión corporal y comunicación, así como también de relajación, para trabajadoras y voluntari@s de Save the Children (una de las operational partners de ACNUR-Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados) que atienden a los niños y sus familias en centros familiares y comunitarios. Por último, también se dará apoyo a un grupo amateur de teatro mediante recursos artísticos para mejorar el contenido de sus espectáculos con fines sensibilizadores”, se recoge en la página web de PSF.

A esta descripción habría que sumar los campos de refugiados sirios, que no paran de crecer a diario. El de Zaatari (a 85 kilómetros de Ammán) tiene ya unas 40.000 personas, por lo que en unos días estará disponible uno nuevo, ubicado cerca de la ciudad de Zarqa, 30 kilómetros al este de Ammán.

 

Texto: M.A.Fernández