Trasterminancia: Un viaje a huellas pretéritas. Es julio y en las laderas de la cara de sur de Gredos resuenan los ecos de tiempos pretéritos transformados en cencerros de cabras y pisadas olvidadas. “Seguimos subiendo hacia lugares de trasterminancia más alejados del pueblo, guiados por los caminos, o lo que queda de ellos, escondidos entre los helechos y la maleza. En esta época increíblemente exuberante, la sierra está llena de comida, puro pasto para cabras inexistentes”. Escriben vía blog Bárbara Fluxá, José Bernal y Fernando Martín que recorren senderos del noreste de Extremadura escarbando en los restos de las trasterminancia de antaño y resucitando sus fantasmas en forma de videocreación.

Bajo el amparo de Campo Adentro, un proyecto que ensaya una estrategia cultural a favor de lo rural, germina la inquietud de estos tres madrileños que han encontrado en un rincón de La Vera el lugar perfecto para dar forma a algunas de sus inquietudes artísticas y personales. “En mi trabajo siempre tengo presente la búsqueda de la relación del ser humano con el territorio, cómo nos relacionamos con el medio ambiente, qué significa para las sociedades o para las culturas un paisaje. Siempre entendiendo que la naturaleza es un paisaje domesticado, que es absolutamente artificial desde que existió la agricultura. Parto de esa mirada hacia la naturaleza como algo construido”, explica Fluxá, artista visual que en los últimos años viene desarrollando un proyecto artístico multidisciplinar que tiene como eje central la idea de paisaje cultural.

Trasterminancia, Sierra de Gredos, Campo Adentro

Majada de pastores oculta en la cara sur de Gredos. Foto: Bárbara Fluxá

Las laderas meridionales de Gredos son resultado de las pisadas de hombres y animales durante siglos. Cabreros y cabras han moldeado el suelo que hoy nutre las miradas. Y en ello indaga este equipo: ‘Un viaje a la trasterminancia como acción pedagógica’, se titula a modo de resumen su obsesión actual. Volvemos al blog, alojado en el espacio online de Campo Adentro: “Este viaje a la trasterminancia como acción pedagógica pretende entre otros objetivos hacer visible a los chavales de la zona este paisaje cultural de un modo creativo y experimental. Las nuevas generaciones de jóvenes veratos desconocen prácticamente por completo este territorio y su cultura, salvo por las excursiones en busca de pozas y gargantas donde bañarse en los meses de calor en la zona baja de la sierra de Gredos”.

La hermana pequeña de la trashumancia

Pero ¿qué es trasterminancia? Ahí está la clave para entender todo. “Trasterminancia es la disciplina antropológica o sociológica que ha querido describir una trashumancia específica que se ha desarrollado durante siglos en la sierra de Gredos. Mientras que en la trashumancia se pasaban meses viajando de acuerdo a un espíritu nómada, la trasterminancia es de corto recorrido. Cuando los pastos en la zona La Vega ya escaseaban por el hastío del verano, lo que hacían era ir a buscar comida verde a la sierra. Y se asentaban allí con toda la familia durante dos o tres meses o incluso más”, resume Bárbara Fluxá, quien ha indagado en esta forma de vida de la que los restos más visibles son las majadas que servían de cobijo y de hogar. “Eran pequeños asentamientos unifamiliares que, dependiendo de la ubicación y la lejanía, eran más elaborados o no, pero siempre era un lugar donde dormían el cabrero, su mujer y sus hijos”, continúa. Las majadas, que fueron construidas de manera comunal o comunitaria y eran sorteadas cada año, contaban además con un lugar para elaborar el queso y otras artesanías que el pastor vendía cada vez que bajaba al pueblo a por viandas. Y así era la vida. Entre casitas de piedra que hoy lucen un aspecto cuasi neolítico.

En la página web de Campo Adentro, que auspicia, cobija, difunde y acompaña el proceso creativo de Bernal, Fluxá y Martín, aparecen más datos que dan vida, y contexto, a su proceso de creación. Campo Adentro “es un proyecto sobre territorios, geopolítica, cultura e identidad en las relacione campo-ciudad en España. Pretende iniciar un proceso, principalmente centrado en el ámbito estatal, pero también parejo al desarrollo de los debates culturales y políticos actuales de otros países europeos, por el que cambie nuestra forma de ver el campo, la ciudad y el arte”. Unos debates que han encontrado un lugar de discusión perfecto en Madrigal y Valverde de la Vera; también en la vecina localidad abulense de Candeleda.

Trasterminancia, Campo Adentro, Sierra de Gredos

Imagen del interior de una majada abandonada. Foto: Bárbara Fluxá

“La idea del viaje a conocer la trasterminancia de primera mano es que en estos últimos 30 años ha desaparecido completamente”, lamenta Fluxá, lista para viajar de nuevo a la Alta Extremadura en una de las últimas fases de la creación. ¿Cómo es posible que en una o dos generaciones se haya perdido completamente esa tradición?, se autocuestiona a modo de queja. “Ha sido fulminante el tema de este paisaje cultural, el fin de una tradición centenaria… Es un poco la desazón que te crea esta sociedad que va tan rápido, que en 30 años somos capaces de cargarnos algo que llevaba cientos de años funcionando. Me asusta a la velocidad que va todo”, reflexiona en voz alta. A la par, y casi de manera contradictoria, es consciente de lo que esa vida suponía: “¿Quién en la actualidad quiere vivir en esas condiciones?”, se pregunta minutos después. Y continúa: “Me interesa el caso de la sierra de Gredos, hacer ver o investigar o yo misma observar cómo se ha construido esa naturaleza en base a esa tradición de celtas, romanos, y no se sabe si anterior incluso, que han desarrollado esta actividad en esta sierra”.

¿Neorrurales?

Quizás el calificativo neorrural, trend en época de crisis no sólo económica sino sistémica y existencial en muchos aspectos, se puede aplicar, aunque sea simplificador, a este caso: artistas urbanos que huyen a espacios rústicos para realizar su obra e inspirarse. Las tres miradas de los artistas se fijarán en la fisionomía geográfica de la montaña como resultado de la cultura del pastoreo. Tres miradas distintas, pero que se complementan. Si Bárbara Fluxá aporta la visión creativa, Fernando Martín, guionista y realizador de documentales, suma desde el punto de vista técnico con un enfoque documental y audiovisual más antropológico. Finalmente, José Bernal, que abandonó Madrid con su pareja hace 18 años para instalarse en la finca La Mesa de Villanueva de la Vera y dedicarse a la agricultura ecológica, fue el impulsor de la idea; el que caminando, y de casualidad, encontró una majada y se empezó a interesar por lo que significaba. “Él tiene una visión de la naturaleza desde el punto de vista de la escalada, además de contar con una inquietud creativa. Le impactó la fisionomía del asentamiento y el lugar donde estaba”, explica su compañera y amiga.

Desde ese primer encontronazo hasta poner en marcha la acción pedagógica prevista para este otoño, ha habido meses de trabajo. La videocreación está a punto de tomar vida como resultado abstracto pero estimulante. Será una pieza creativa desde la mirada del arte para mostrársela a jóvenes de la zona, ignorantes en muchos casos de su pasado más cercano pero arraigado desde siempre. “Que alguien desde fuera y desde una disciplina diferente les enseñe sus propias raíces a ver qué es lo que pasa”, concreta Fluxá, para luego alargar la explicación. El proyecto toca muchos ámbitos, desde el musical a la artesanía, incluyendo geografía, naturaleza, antropología, historia… Todo ello incluido en un video abstracto, no aparece ninguna persona por ejemplo.

Videocreación abstracta

“Lo que queremos mostrar en el plano de las imágenes es la ausencia de esa trasterminancia. Vamos a hacer un recorrido sobre el camino de la trasterminancia sin ella, y lo que nos va a dar la presencia de esa ausencia o de quién estaba caminando por ese camino va a ser el audio de las cabras. Es superponer dos tiempos históricos con dos lenguajes diferentes: el audio que es el que nos va a dar el pasado y la imagen que nos dará el presente; la ausencia del sonido que ha acompañado a esas imágenes durante cientos de años pero que ahora es imposible de visualizar. Es un sonido ausente imposible de materializar porque ya no existe el que lo produce. Es algo bastante abstracto y no objetivo. Pretendemos que sea algo misterioso y poético a la vez, que genere múltiples interpretaciones…”, relata entusiasta la artista madrileña que tiene muy claro qué busca. Un algo que nacerá en la lectura que hagan los receptores y de su reflexión sobre lo que está pasando y lo que acaeció. Eso será en la tercera fase del proyecto, la de la acción pedagógica. “A Campo Adentro realmente le interesa el feedback. Que una mirada externa creativa revierta en el propio lugar”, termina la portavoz del trío artístico.

Campo Adentro es un proyecto promovido por el artista Fernando García Dory, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, la Plataforma Rural Estatal y el Museo Reina Sofía, entre otras entidades. Su programa anual de residencias busca realizar una inversión creativa en la cuestión rural, fomentando el acercamiento de artistas a este medio, y dotar a las comunidades rurales de los recursos para su propia expresión y generación cultural, explican en su web. Experimentar con fórmulas de arte colaborativo, site-specific y procesual, donde sea posible el retrato, la crítica, la transformación o la elaboración de las esencias y conceptos que atraviesan la realidad rural, dicen.

Trasterminancia, Campo Adentro, Sierra de Gredos

Bárbara Fluxá, Fernando Martín (centro) y José Bernal. Foto: Vivir Extremadura

Retoma la palabra Fluxá: “Siempre me ha parecido muy interesante la línea de trabajo de García Dory, es una mirada que no se basa tanto en el producto o en el objeto artístico, si no más bien en la actitud y acción artística. Y ahora mismo, en el momento que estamos viviendo es muy apropiado para esto”.

En las laderas de la cara sur de Gredos el producto ha desaparecido. Sólo quedan las huellas de un tiempo pretérito y los ecos de una vida perdida que resonará bajo la mirada de los jóvenes del lugar. “Entramos en la sierra a pleno sol de mediodía, algunas piaras suenan; escondidas entre jaras y helechos suben pero no se ven. Sólo el sonido y sus huellas nos hacen ver que no son un espejismo, inquietante paisaje sonoro”, escriben vía blog.

 

Texto: Mª Ángeles Fernández