En 1977 nace en Cáceres Juan Pedro López Godoy, hoy Perico de la Paula, “por mi madre, Paula”, dice con una voz rota y una mirada firme y alta. Se sabe uno de los que más conoce hoy en día los cantes flamencos. Su libro “Tangos y Jaleos extremeños” ha sido premiado como el mejor libro por la Crítica Nacional del Flamenco. No tiene sangre gitana pero ha crecido entre ellos, “sé hablar romaní”. Largas veladas en el bar que regentaba su padre, el cantaor Juan Corrales, le llevan a amar el cante. Se agarra a la guitarra, como lo hace ante su inseparable Pedro Peralta o José Mercé. Ahora, son minutos para él. Está solo. El cante y Perico.

Lo que quiero es estar en una mesita con cuatro amigos, cantaores, guitarristas, con una botellita de vino acompañamiento de palmas… ése es el flamenco de verdad.

El flamenco no es sólo folclore gitano, está conformado por folclore bizantino, folclore cristiano… muchas influencias musicales que tuvo España. Pero ya no es sólo de una minoría, ya ha salido o está saliendo.

Junto con la ópera es de las músicas más expresivas. No se tiene por qué saber de flamenco, sólo hay que sentirlo, saber si llega y si un cantaor transmite, si tiene la expresividad para llegar al público.

Desgarro, tristeza… el Flamenco es una de las mejores músicas para expresar dolor, angustia, tristeza, pero también para expresar la alegría, hay cantes para la alegría, rumba, bulería, caños, alegrías de Cádiz, tangos, tanguillos de Cádiz…

No soy de dinastía flamenca, pero cuando nací mi padre cantaba y de niño escuchaba a mi abuela en las escaleras de casa. Un día lavando el coche de mi padre encontré una cinta de Camarón, la puse y me llegó… Sí, me llegó.

Se ha ido luchando por las formas extremeñas, se reconocen ya los cantes extremeños, lo que hicieron Porrina, Pérez de Guzmán, Molinero… Hoy se atribuyen más cantes a más cantaores, se sigue investigando porque el flamenco no es matemática, lo que antes era 0 hoy pueden ser 2. Por ejemplo, a Molinero de Campanario se le atribuía una taranta y hoy vemos que tiene más, una milonga, un fandango, una guajira…

La personalidad de Extremadura, su deje sobre todo, está muy presente en el cante, y en el cante por tangos o por jaleos más. Los jaleos… sólo son nuestros. Antiguamente venía emparentado con los sainetes, con las tonadillas burlescas del teatro. Luego se hacen con baile, luego con voz. Luego se separa el cante y baile de la representación.

Los jaleos se van perdiendo por la evolución de los cantes flamencos. Sin embargo, en Extremadura se guarda, y lo sacan los gitanos en las bodas flamencas. Por ejemplo en la Feria Chica de Mérida, en ella se hacían las bodas y se sacaba el cante por jaleo. Lo hacían con bastones, no con guitarra. Al son de bastones, un tres por cuatro, se cantaba en corro… ¡Bueno, ésta es la historia, pero un poco resumía!.

En Badajoz, en la Plaza Alta, es donde se forma un embrión para los tangos. Se juntan tratantes, gente de ganado, hay casas de meretrices… se cantan tangos.

Porrina fue un artista. En el flamenco hay que diferencia el artista del cantaor. Porrina era buen cantaor pero sabía ser artista. Bien vestido, trajeao, siempre con un clavel, pelo atusado… Y luego del cante… su tirabuzón.

Mi secreto es no molestar al cantaor, imaginar que soy yo el que canto y no me molesto. Yo iba para cantaor, aunque con mala voz. Muchos dicen que sé más de cante que de guitarra. Un guitarrista tiene que conocer el cante mejor que el cantaor.

Fotografía: Álvaro Fernández Prieto