El privilegio de encontrarse en un mosaico de hábitats donde las aves son frecuentes y diversas.

Ganadería Brava en las dehesas de Alconchel, Badajoz

Siempre me ha parecido que Olivenza tiene una ubicación privilegiada para el amante de las aves. Por un lado, al oeste, la influencia del río Guadiana; al este el abrazo de la Sierra de Alor; al sur las dehesas infinitas y al norte los llanos cultivados. Esta situación hace que continuamente los ornitólogos utilicemos su territorio para saborear una jornada de campo con aroma luso. Tras pasar San Francisco, continuando  por la Ribera de Olivenza, descubro a un grupo de urracas persiguiendo a un esquivo críalo, seguro que ya dejó algún huevo en uno de los nidos de los córvidos que ahora le acosan. Continuando hacia Malpica, se observa como una pareja de elanios azules ceba a tres jóvenes volanderos posados sobre un pívot de riego. Seguramente que comenzaron la puesta en los días cálidos de febrero. Tras un café y un trozo de tarta de técula mécula, sentado en una terraza observando los vuelos de los cernícalos primillas, decido continuar hacia el sur pegado al río. En Villareal tomo un camino que me traslada entre dehesas hacia el Guadiana. Me sobrevuela un milano real. No es frecuente en esta fecha, mientras que en invierno resulta muy abundante. Quizás una pareja esté criando al amparo de la dehesa que sostiene a una ganadería brava ¿qué mejor protección?. Una curruca rabilarga “se zambulle” entre las jaras crespas que ahora están florecidas. Su reclamo no deja de escucharse, aunque el ave desapareció en pocos segundos. Casi sin darnos cuenta ha llegado el mediodía. Habrá que tomar “el taco” bajo una sombra y continuar más tarde.

Sabor y tradición en una tierra que sostiene lo mejor de dos países.

Guadiana Internacional [Birding in Badajoz, Extremadura]

http://web.dip-badajoz.es/proyectos/guadiana_internacional/

 

Colaboraciones: Texto y fotografía,  Juan Pablo Prieto Clemente