Tras años clausuradas, el Ayuntamiento de Santa Marta de los Barros y la empresa adjudicataria de su explotación, realizaron un exhaustivo estudio de las condiciones del conjunto minero y las posibilidades  de su recuperación como enclave turístico, lo que propició un acuerdo con la Junta de Extremadura para la reconstrucción del poblado minero, la recreación de alguno de los elementos que lo ocuparon y la rehabilitación de las galerías más accesibles. Un proyecto en el que se aprovecharán  las edificaciones existentes para incorporar el Centro de Interpretación, donde se recreará la vida y el mundo de la minería, y el Museo Geológico y Minero, así como aulas y talleres para realizar todo tipo de actividades relacionadas con la actividad minera. Un ambicioso plan que los promotores esperan que esté concluido en un plazo de tres años. Uno de los objetivos se ha visto cumplido con la inauguración del Museo Geológico y Minero “José María Fernández Amo”, que comparte las dependencias del Museo Etnográfico de Santa Marta.

 

Las minas comenzaron su explotación a finales del siglo XIX con la extracción de plata y plomo, lo que supuso un importante impulso económico para la localidad, que llegó a contar con una población de 10.000 personas, el doble de la actual.

En aquellos tiempos España era el mayor exportador de plomo del mundo. Las minas se clausuraron en 1927, cuando el yacimiento se agotó. Su mineral más característico fue la vanadinita, hasta entonces  única en el mundo. En la actualidad las cristalizaciones extraídas de las minas de Santa Marta son las más espléndidas halladas en  Europa. Sin duda, uno de los minerales que por su belleza y lustre diamantino es de los más apreciados entre los coleccionistas. Recorremos los viejos edificios de la mina, a escasa distancia de Santa Marta pero alejados a su vez del entorno urbano, lo que nos permite apreciar el contexto geológico y ambiental en el que se desarrolló la explotación minera en los albores del siglo XX. Descubrimos las suaves ondulaciones del terreno que se extienden en el horizonte salpicadas por el verde de los olivos, de las encinas y de los viñedos invernales, que hacen del lugar un paraje fantástico.

 

Las tres excavaciones que podrán ser visitadas son la mina Garandina, Pozo Polvorín y la mina de los Llanos, las más accesibles y seguras. Existe la opción, paralela a la visita, de realizar actividades deportivas, talleres y búsqueda de muestras geológicas en la escombrera donde se depositaban los deshechos minerales.  También se enlazará la visita a las diferentes bocas de mina con un sendero en el que se podrá admirar el paisaje y los campos anejos y con la visita a los restos arqueológicos existentes en la zona.

Texto: Roberto Machuca

Fotografías: Rocío Gallardo

Agradecimientos: Francisco Javier Fernández Amo

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