Son hermosas y parece que lo saben. Se acercan dibujando una uve con el cielo de telón de fondo. Llega el invierno y con él un ave majestuoso que Extremadura espera cada año: la grulla. Es esta región la principal área de invernada para las grullas procedentes de Alemania, Suecia, Finlandia, Noruega y Estonia, llegando incluso a registrarse hasta 80.000 aves y ocupando casi dos millones de hectáreas.

Nos será fácil en esta época observar un ave de gran tamaño, de silueta estilizada, con un cuello y unas patas largas y un plumaje grisáceo. Una franja blanca recorre su cabeza desde los ojos hasta la parte posterior del cuello. Si lo encontramos en reposo nos engañará la postura y parecerá que cuenta con una larga cola. No, su cola es corta y redondeada, de ahí que se hable de “falsa cola”.

Un recorrido por caminos, carreteras y valles nos irá descubriendo grupos de grullas en busca de bellotas en las plácidas dehesas extremeñas. También en áreas de cultivos de cebada, trigo, avena, o en pastizales. Los dormideros, siempre comunales, los encontraremos junto a embalses artificiales, a la orilla de charcas ganaderas o de ríos o, incluso, aprovechando los cultivos de arroz labrados ya después de la cosecha ya que mantienen una lámina de agua.

Extremadura se ha convertido así en un destino único para los amantes de la ornitología o simplemente para el viajero curioso. Es, sin duda, una hermosísima experiencia observar a las grullas durante sus desplazamientos, en busca de alimento o ya abandonadas al descanso en los dormideros. Son muchas las zonas donde podemos encontrarlas como en el Embalse de Gabriel y Galán, en el de Borbollón, en Valdecañas o los embalses de Rosarito y de Alcántara, en la provincia de Cáceres. También son buenas zonas, en este caso en la provincia de Badajoz, Cornalvo, Orellana, Valdecaballeros, Villanueva del Fresno, el entorno de Alange, Castuera o Campiña Sur, entre otros puntos.

En su viaje deténganse, cierren los ojos y escuchen, escuchen un trompeteo muy característico. Entonces miren al cielo. Allí están, en forma de uve, buscando un año más su rincón en Extremadura.

Recomendaciones para la observación de grullas

• Aunque son aves de gran tamaño, siempre se disfruta más de su observación si disponemos de unos prismáticos.
• Si se desea contemplar con más detalles su comportamiento o ver grupos lejanos, es necesario disponer de un telescopio y un trípode.
• Para observar las grullas es recomendable mantenerse siempre a una distancia adecuada que evite que nuestra presencia provoque que levanten el vuelo, tanto si se realizan las rutas en un vehículo como a pie. Es mejor comenzar a observarlas desde lejos y aproximarnos progresivamente si las aves permanecen tranquilas o si comprobamos que se desplazan andando alejándose de nosotros.
• En las rutas en coche es mejor que lo ocupantes no se bajen del vehículo una vez que localicemos un grupo de aves, ya que será más fácil observarlas.
• Hay que evitar espantar los grandes grupos de aves, ya que estaremos ocasionando molestias innecesarias y además aumentamos el riesgo de colisiones o muertes accidentales.
• En las zonas de dormidero hay que evitar aproximarse al lugar donde se concentran las aves para pasar la noche, debiéndonos situar a la mayor distancia posible para evitar molestias. • En los pasos a dormidero es mejor elegir un lugar elevado y desde donde se observe gran parte del horizonte, para que resulte más fácil ver la llegada de los bandos o escuchar su canto al aproximarse.

Información de www.festivaldelasgrullas.com
Fotografias: Dirección General de Turismo

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