La muerte puede ser bella, dicen por ahí. Al menos algunos envoltorios funerarios muestran hermosura, para contrarrestar el dolor de la muerte. El cementerio de Montánchez es el más bonito (el mejor) de España, según el II Concurso de Cementerios organizado por la revista Adiós Cultural, editada por Funespaña. Y también está lleno de vida, porque son museos al aire libre. Sobre todo estos días finales de octubre y principios de noviembre, cuando los cementerios renacen.

El mejor cementerio, el de Montánchez. Foto: revista Adiós Cultural

El mejor cementerio, el de Montánchez. Foto: revista Adiós Cultural

El reconocimiento no es baladí, porque el turismo de cementerios se ha convertido en una clara apuesta de muchos ayuntamientos para revalorizar cultural y turísticamente sus recintos. José Vicente Aparicio, subdirector del grupo de servicios funerarios Funespaña, ha recordado durante la entrega de galardones que los cementerios promueven el turismo emocional y acercan su valor artístico, patrimonial y natural a la ciudadanía.

El cementerio de Montánchez tiene una belleza especial, según la revista Adiós Cultural. Situado en la ladera de un escarpado risco, coronado por un castillo de origen árabe, la necrópolis se construye escarbando y moldeando el granito que conforma la montaña, salvando la inclinación del terreno se construyeron terrazas a distintas alturas. Pero sin duda, si algo confiere al cementerio de Montánchez su carácter excepcional son sus impresionantes vistas. Paradojas de la vida, o de la muerte, un buen panorama para disfrutar de la eternidad.

Su situación en la Sierra de Montánchez, a más de 700 metros de altura, permite al visitante divisar la campiña extremeña, con su espectacular paisaje pudiendo observar, en los días claros, más de cincuenta municipios.

El origen del cementerio se remonta a 1810, buscando un lugar alejado del núcleo urbano. Actualmente, cuenta con dos entradas, en la superior se encuentran las capillas del Carmen y San Pedro, ambas con muros de mampostería. Según sigue explicando la web de la revista Adiós Cultural, la inscripción que reza en esta entrada es digna de mención, llamando la atención de todos sus visitantes:

“Templo de la verdad es el que admiras. No desoigas la voz que te advierte, que todo es ilusión menos la muerte. Mansión es esta de silencio y calma. Ve, solo al hombre pecador aterra. Aquí vuelven los cuerpos a la tierra y a nueva vida se despierta el alma”.

Diversas personalidades han reconocido el carácter especial de este cementerio. El periodista y escritor Luis Carandel describió el cementerio de Montánchez con el adjetivo de “impresionante” por su estética y originalidad. Más recientemente Sánchez Dragó lo mencionaba en uno de sus artículos destacando de nuevo su belleza y originalidad. Sin duda, un lugar excepcional donde encontrar la paz que todos buscamos, un lugar lleno de silencio donde la vista se pierde en el horizonte.

La alcaldesa del municipio, María José Franco Sánchez, ha recogido el llamativo galardón, dentro del acto ‘Cementerios, el turismo emocional’, además de los 3.000 euros que acompañan a la distinción.

Foto: revista Adiós Cultural

Foto: revista Adiós Cultural

Junto con Montánchez, las otras necrópolis premiadas han sido un panteón neogótico del siglo XIX del sacramental de San Froilán (Lugo) como mejor Monumento Funerario; la tumba de los marqueses de San Juan de Nieva en La Carriona (Avilés), como Mejor Escultura; y la tumba de La Bella Durmiente en San José (Granada) es la Mejor Historia Documentada.

En Extremadura hay varios cementerios hermosos y llenos de historias. ¡Cómo olvidar el cementerio alemán de Cuacos de Yuste! O la flor misteriosa del cementerio de Casar de Palomero. O el del Guijo. A veces la otra vida puede ser hermosa.