Castillo de La Codosera junto al Sagrado Corazón de Jesús

A tan sólo unos sesenta kilómetros de Badajoz, lindando con el país vecino de Portugal, se encuentra esta pintoresca localidad. Forma parte de la comarca de Alburquerque, y está enclavada en la zona de los Baldíos. Ya hay quién ha apodado cariñosamente a La Codosera como “la Galicia extremeña”. Ésto se comprende mejor cuando visitamos la localidad y recorremos sus calles, impregnándonos de una especie de microclima en el que las temperaturas extremas se suavizan creando un ambiente difícil de describir. Dispersos por esa agradable atmósfera se sitúan un conjunto de caseríos, como Bacoco, El Marco, La Rabaza, La Tojera, La Varse y La Vega. Ya en la parte más alta de la población, a 378 metros sobre el nivel del mar, y ante la atenta mirada de sus vecinos, se alza el Sagrado Corazón de Jesús, obra del conocido escultor Jenaro Lázaro Gumiel, autor también de la Virgen de Chandavila. Junto a él, un castillo testigo de la historia de esta villa. Si seguimos con esta visita guiada, veremos otras construcciones de interés como la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Piedad, y la ermita de Nuestra Señora de la Luz.

Santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Chandavilla

La Virgen de Chandavila

El santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Chandavila atrae la devoción de los extremeños desde sus orígenes. En el año 1945 se apareció la Virgen a dos niñas de la localidad Marcelina y Afra. La noticia se divulgó rápidamente, y según cuentan los cronistas de estos sucesos, eran miles las personas que acompañaban a las videntes. La presencia de tantos peregrinos llevó además a la celebración de actos litúrgicos y a la edificación de una iglesia en el citado lugar. El tronco del castaño donde tuvieron lugar las apariciones se conserva hoy en una pequeña capilla próxima al santuario.

Interior del Santuario

La historia de este pueblo también ha dado origen a numerosas leyendas, como la de la conocida “casa del miedo”. Cuentan los vecinos que antes de construirse el santuario, se produjeron en esa casa algunos extraños hechos, como por ejemplo que los bollos de pan volaban por la noche, se movían las tejas y que las bestias del ganado quedaban paralizadas cuando llegaban ante ella.

 

La “Casa del Miedo”

España y Portugal unidos por un puente

El Marco puede que sea el enclave más característico de la huella del país vecino. Se trata de un caserío en el que un pequeño puente marca la frontera entre ambos países. En él se encuentra el punto kilométrico a partir del cual pasamos de España a Portugal. Si lo traspasamos vemos viviendas de vivos colores, una escuela, un establecimiento en el que se vende de todo, por supuesto café portugués…

 

Para mitigar los calores extremeños nada mejor que darse un baño en las frías aguas de la piscina natural. Recientemente construída, está enclavada en un paraje de rica vegetación, aprovechando el cauce del río Gévora. Y así, viajando hasta esta localidad pacense, y conviviendo con sus vecinos, comprobaremos ese dicho popular que dice: “En La Codosera, las cosas son de otra manera”.

Pequeña capilla próxima al Santuario

Texto: Rosana Bermejo Moreno
Fotografías: Álvaro F. Prieto
Agradecimientos: Manuel Vilés, alcalde de La Codosera, Ayuntamiento de La Codosera, Josefa González Cordero, Juan José Montes González