Jonathan Morón es natural de Cilleros (Cáceres), un precioso pueblo de origen romano situado al abrigo de la Sierra de Gata, al noroeste de la provincia de Cáceres. Hace ocho años un cazatalentos de Nueva York le descubrió a pie de calle. Inmediatamente después debutó en Cibeles con Francis Montesinos y , desde entonces, no ha parado de desfilar para marcas como Versace, Ralph Lauren y Armani en las pasarelas de Paris, Barcelona, Milán y Nueva York. Fue elegido “Mejor modelo del año” por la revista portuguesa de tendencias PARQ y acaba de posar para la publicación neoyorquina de moda Chaos Magazine y DA MAN.

Comencé haciendo desfiles porque es lo más fácil para un modelo que empieza. Lo difícil es que las marcas apuesten por ti para que seas su imagen. Ahora mismo prefiero no desfilar demasiado y centrarme más en la fotografía: catálogos, campañas y editoriales de modas. Es en lo que soy bueno al cien por cien.

Cuando estas empezando las agencias te guían, unas te dicen pierde más peso, otras ponte más fuerte… Llegó un momento en que dije: Soy como soy. Tengo que cuidarme mucho, obviamente, pero no me obsesiono con ello porque de lo contrario no viviría. Llevo diez años seguidos yendo al gimnasio, una hora al día mínimo, también salgo a correr y a nadar. La famosa tableta de abdominales se va en cuanto te pegas tres cenas seguidas. Es un mito muy volátil.

En España no soy muy conocido pero en Portugal soy un supermodelo. Hago las mejores campañas de imagen y siempre repiten conmigo. Creo que , como en Portugal soy de fuera, gusto más. Allí es muy difícil que haya modelos masculinos internacionales porque hay muchos y muy buenos. Las chicas lo tienen más fácil y cobran más ya que se vende más ropa de mujer que de hombre.

He preferido no ir a Milán. Ahora mismo las pasarelas buscan chicos de tallas 36 y 38, muy jovencitos y extremadamente delgados. Yo no soy ese tipo de modelo, tengo de un perfil más clásico, de hombre guapo, no de niño. A estos chicos los ves en todos sitios durante dos años pero se queman muy rápido. Mi carrera es más a largo plazo.

Al final cada uno crea su estilo. Hay cosas que me pongo para una sesión de fotos que nunca me pondría por la calle. Soy muy clásico vistiendo, creo que con una camisa blanca, vaqueros y americana se puede ir muy elegante también.

Hoy en día las cosas han cambiado mucho. Las agencias exigen que te atrevas a viajar por el mundo entero sólo, saber idiomas y un buen trato, aparte del físico por supuesto. Cada vez piden más cosas porque hay muchísima competencia.

Al principio me intimidaba mucho que todas las chicas me mirasen al entrar a un local. Muchas veces prejuzgamos es alguien por el aspecto. Al tener un físico potente hay gente que se siente intimidada o piensa que eres un estirado. Nada más lejos de la realidad, ser modelo sólo es un trabajo, no una actitud. Soy un tipo completamente normal.

Vengo mucho por Extremadura, siempre que puedo me escapo a mi pueblo (Cilleros) para relajarme de tanto viaje. Es mi refugio para huir del ritmo frenético de la profesión. Estas todo el día de un lado para otro. Voy dos días a París, luego un mes a Turquía… así siempre. La parte buena es que tengo amigos en todos los sitios pero, al final, paso mucho tiempo sólo. Vengo de una sesión de fotos y sólo hay una habitación de hotel. Estoy tranquilamente en mi casa, de repente llega un email y me tengo que ir a Nueva York. Así es imposible mantener una relación con alguien.

Está en mis planes estudiar arte dramático o hacer algo relacionado con la televisión. En el futuro quiero seguir conectado con el mundo de la moda, trabajar en una agencia de booker (cazatalentos) sería lo ideal.

Fotografías: Ismael Prata.
Styling: Filipa Terrio.
Asistente de Styling: Andreia Grilo.
Make-up & hair: Alex me.