Su trabajo escénico en Extremadura se cuenta por éxitos. Partió buscándose a sí misma y ha regresado a sus raíces para encontrar su identidad. Su tiempo transcurre entre escenarios, libros y entrenamientos. No para.

Una locura.Como actriz para mí es una locura porque el texto no te dice cómo es o cómo se comporta”. Atena es el último personaje de Isabel Sánchez sobre las tablas, traducido también en su último éxito. En la piel, y en el cuerpo y en el alma de la diosa se introdujo la actriz extremeña durante la representación de ‘Ayax’, en la pasada edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Y no fue fácil: “Tienes que crear una convención de características de su personalidad para poder entender y poder darle una determinada intención a cada una de las palabras del texto”. Muy al contrario, fue tarea ardua complicada e incluso por momentos desesperante: “Ha tenido muchas dificultades para mí como actriz, llegué a pensar que no podía hacerlo”. El director, Denis Rafter, tampoco tenía muy claro lo que buscaba aunque no albergaba dudas sobre lo que no buscaba: “Y para mí eso era demasiado terreno ambiguo. Además, tampoco teníamos tiempo para probar”.

Isabel Sánchez, actriz

Atenea ha sido ambigua y tremendamente difícil; y como tal se ha comportado en estos días, como si fuera una tercera persona que conmigo también jugara… De esta forma medio mágica y medio extraña de pasarlo fatal y luego darte un premio”. Porque la interpretación que Isabel Sánchez hizo de la diosa de la Antigüedad le valió el reconocimiento ‘Juventud’ en la primera edición de los Premios Ceres. Y se autopregunta: “Es que, ¿cómo interpretas a un dios? La ambigüedad de ser una diosa y ser una prostituta hacía mucho más versionable el texto. La característica de deidad no se actúa en términos de comportamiento. Es algo muy decorativo”.

Indagó en matices, en colores. Hurgó en su interior, en sus tonos. Y parece que encontró la clave. “A la gente le ha gustado mucho y me alegro porque he trabajado un montón. He tenido días de insomnio, de llorar, de no sentirme actriz, he tenido días durísimos. Nunca lo había pasado tan mal”. Ahora sonríe, está alegre y satisfecha. “Gente que admiro ha destacado mi capacidad técnica y mi presencia escénica y mi búsqueda. Han dicho muchas cosas lindas de mí”. ¿Pero qué te ha salido del cuerpo?, le preguntaban los que la conocían al verla actuar en el Teatro Romano. El vestuario y la caracterización ayudaron a Isabel a subirse a Atenea y hacerla un poquito suya . Y desde ahí sacó un vozarrón. “Nos dedicamos a hacer ficción y queremos hacer vivir, y a mí me encanta que mis amigos dijeran ¡qué miedo!”.

“Los actores salen como sombras del pasado, como personajes eternos de la Mérida de hace 2000 años”, ha escrito el irlandés Rafter en el dossier de ‘Ayax’, obra de uno de los autores más destacados de la tragedia griega, Sófocles. Y continúa escribiendo el director dublinés que Sófocles es la quinta esencia de una época, imponiéndose como maestro y referente de filósofos autores de su tiempo y de todos los tiempos. Es directo y reflexivo, lúcido y accesible, dice. Ahora toma la palabra, también en forma de texto escrito en el dossier informativo de la obra, Miguel Murillo, encargado de la versión que se vio el pasado agosto: “He tratado de ser fiel a Sófocles, a su mensaje y a una cultura que es la nuestra. Y en ese legado grecolatino que no necesita nada más que el buen uso del viejo oficio del actor, la estética en bronce y mármol de las estatuas que sólo se levantan a los héroes tenía que predominar. Para ello, para encontrar ese oficio bien hecho, sólo he tenido que mirar a mi lado y encontrarme con Teatro del Noctámbulo”.

Y ahí estaba Isabel, trabajando en uno de los últimos montajes de la compañía extremeña Teatro del Noctámbulo, ‘La decisión de John’. Y lo que iba a ser un papel menos importante se tradujo en dar vida a la diosa Atenea. “Querían que estuviera en el equipo de trabajo y me ofrecieron otro personaje. Denis vio a más actrices y al final me cogieron”. Atenea se interpone en el camino de Ayax y consigue confundirle para que sus ataques se dirijan hacia las reses que constituyen el botín de guerra griego. Ésta es la descripción de la presencia de Atenea en la obra. Unas páginas más adelante del dossier se lee la descripción de Isabel Sánchez: ‘Nobody’, para las Naves del Matadero de Madrid en septiembre del año pasado; ‘¿Para qué? (La esclava de Andrómaca)’, en la edición de 2011 del Festival de Teatro Clásico de Mérida; y ‘La decisión de John’ son los últimos montajes que ha protagonizado la actriz; por el último de ellos obtuvo el premio Jara 2011 de Teatro Extremeño a la Mejor Actriz Protagonista.

Isabel Sánchez, actriz

“Isabel Sánchez (Mujer) concilia belleza y muy sensibles matices expresivos, interpretando con solemne frescura y veracidad a la novia de John. Logra momentos intensos de humor astuto y dolor emocional”, se lee en algunas de las críticas hechas por un medio especializado sobre su papel en el montaje de Teatro del Noctámbulo. “Sus intérpretes actúan a cuerpo desnudo, sin atrezzo. Isabel Sánchez le presta una verdad intensa a esa joven franca”, sostiene otro medio sobre el trabajo de la extremeña.

La pregunta de rigor: ¿Te sientes profeta en tu tierra? “¡Y de qué manera!”. Y continúa: “Soy lo menos profeta en mi tierra que podría haber sido porque desde que me fui a estudiar nunca había vuelto a trabajar en Extremadura”. Y matiza: “Ha sido mi manera de volver a Extremadura, de volver a mis raíces, no sólo en el terreno familiar o íntimo o de identidad, sino también porque he conocido a muchísimos profesionales de una calidad impresionante con inquietudes muy parecidas a las mías y con quienes estoy compartiendo muchas cosas”.

Yo soy de Calamonte, siempre he sido muy calamonteña. Me ha encantado siempre el pueblo, el campo, estar con mis amigos, pasear por Calamonte, irme a la charca de La Piojosa… Me encanta Extremadura. Me encanta que tengamos una tierra tan buena y con esa idiosincrasia tan linda.

“Estoy que me duermo por las esquinas”. Ha sido un verano intenso y gratificante. “Creo que hemos tenido tanto nivel de estrés que ahora como que el cuerpo sabe que descanso y rápido se apaga”. Además del montaje de ‘Ayax’, exprimido en 35 días de intenso trabajo, la actriz extremeña estuvo con ‘Eduardo II’ en el Festival de Teatro Clásico de Alcántara y tuvo también una función de ‘La decisión de John’. “Ha sido múltiple en muchos sentidos”, el verano, dice mientras interrumpe su búsqueda de vestuario para la sesión fotográfica. Entre sus planes de descanso está ser turista en Madrid, donde vive, y leer el libro de las vacaciones. Tiene sobre la mesa ‘Los ojos amarillos de los cocodrilos’ que le ha regalado su tía. Pero no está solo porque la actividad no desciende en demasía. También reposan ‘Abriendo nuestros corazones a las hierbas curativas’, un libro sobre la técnica de entrenamiento para actores llamada Viewpoints, y ‘Cómo aprendí a conducir’, de Paula Vogel, que está traduciendo del inglés al castellano. “Quiero negociar los derechos porque, desde el punto de vista de la composición, me gustaría dirigir, desarrollarme creativamente en términos de composición escénica”. Quizás, quizás, si todo va bien, podrá empezar a hacer sus pequeños experimentos en dirección escénica. Eso aparece si barruntamos su futuro profesional.

“Ensayo un Macbeth para dos actores que nos están dirigiendo dos miembros de SITI Company, de Nueva York. Continúo con un ‘Eduardo II’ para el Festival Internacional de Teatro Contemporáneo de Badajoz. Tendremos también funciones futuras de los monólogos ‘¿Para qué? (La esclava de Andrómaca)’ y de ‘La decisión de John’. Llevamos dos año y medio y cada día me gusta más hacer la función”. Y en todo esto debe tener su hueco Vertico, una plataforma de entrenamiento psico-físico para actores. “Hacemos entrenamiento vertical porque creemos que la práctica de entrenamiento es algo que hay que trabajar en profundidad ya que es un diálogo artístico”. Y las técnicas que imparten y que comparten (“no nos identificamos como profesores porque no es una escuela, realmente es un centro para entrenar”) son Suzuki, Viewpoints y Kalari. Este entrenamiento para actores conecta cuerpo y mente a través el entrenamiento físico aplicado a circunstancias escénica.

IsabelSánchez, actriz

Isabel Sánchez posee un Bachelor of Arts con Honores de 1ª Clase por la Universidad de Kent. Contacta por primera vez con las técnicas Suzuki y Viewpoints con SITI Company en 2008, en el Saratoga SITI Summer Intensive. En Nueva York continúa entrenándose con SITI a lo largo de dos años y entra a formar parte de la compañía Sister Sylvester, donde dirige entrenamientos en estas disciplinas. De vuelta a España imparte un taller de iniciación y realiza el intensivo de Suzuki y Viewpoints con Ellen Lauren, en el Teatro La Abadía. Todo esto es la descripción que aparece de la actriz calamonteña en la página de Vertico. Pero hasta llegar aquí Isabel tuvo un camino de dudas y de búsqueda a partes iguales. Tras dos años estudiando Veterinaria en Cáceres, “a duras penas”, decidió dejarlo aunque le costó mucho –relata- darse cuenta de que no le interesaba. “Ya por agotamiento y por tristeza lo dejé. Y no sabía qué hacer, estaba perdidísima. Fue una crisis muy fuerte, vocacional y de identidad”.

¿A ti no te gustaba el Arte Dramático?, ¿a ver si va a ser eso lo que tienes que hacer? Fue su padre quien le abrió los ojos y conectó su futuro con su pasado. “Desde pequeña hacía actividad teatral en casa, hacía espectáculos en plan ‘Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como’ con mis primos, que eran como mis cobayas”. Isabel Sánchez ya encontró lo que quería hacer, su hueco que conecta el desarrollo personal con el arte. “Al final creo que todo es un acto creativo; somos fruto de un acto creativo de lo más mágico y alucinante del mundo…”. Y habla sobre ella y sobre su manera de entender el mundo: “Me gusta que la información circule y que el arte nos proteja y nos cuide”; “no me permito ser mala compañera”; “apoyo el esfuerzo de la gente y exijo que la gente se esfuerce”; “respeto el fracaso porque yo también lo tengo, los artistas estamos en continua confrontación con el fracaso”; “me gusta la claridad y la humildad de los proyectos”; “soy exigente, vulnerable, pequeña”; “soy abierta de mente, cercana y voluntariosa”; “soy tímida y extrovertida, cariñosa y afectiva, pero también tengo mi parte seria”….

“Quiero que los personajes tengan un reto y que ese reto sea sugerente”. Y sin duda la diosa Atenea le sugirió muchos tonos y matices; llegó a la locura para entenderla y para quererla. “Ha sido una simpática manera de comportarse”, dice premio en mano.

 

Texto: Mª Ángeles Fernández

Fotografías: Álvaro Fernández Prieto