Es Iván Sevillano Pérez, pero le llaman Huecco, “más que nada porque muy pocos saben mi nombre”. Tiene una sonrisa abierta y franca y unos ojos dulces, que se pueden tornar duros y firmes al hablar de injusticias, violencia, machismo, racismo… y vuelven a la dulzura y a tararear una rumba al hablar de su niña. “Es en lo único que creo”. Sin embargo, ha conseguido que muchos crean en el poder de la música y del trabajo. Tras una primera época en el grupo musical Sugarless, Huecco ha decidido abordar otros ritmos que le hablan, que le inspiran y que le llevan, seguro, a seguir luchando. Sin abandonar el lenguaje de la calle, del barrio o las rimas canallas, nos encontramos con un extraordinario cóctel de sonidos como la rumba, el merengue, la salsa, el flamenco, el hip-hop, el rock… una fusión que habla de una filosofía de vida en la que se respira el mestizaje y la lucha contra los prejuicios. No hace falta que lo diga: se siente libre. Una libertad que respira profundamente en la que considera su tierra: Extremadura. Y de allí llegamos. Llegamos con un descubrimiento. “¿Sabes que Huecco significa marica en Chile?”. Menudo descubrimiento, nos viene a decir. “Yo lo adopté como homenaje a una reserva indígena de Texas… es una muestra de respeto”. A partir de ahí, los descubrimientos nos los irá mostrando él.

Huecco, Vivir Extremadura, Álvaro Fernández Prieto

Huecco, Vivir Extremadura, Álvaro Fernández Prieto

Vivir Extremadura: ¿Desde cuándo ese interés por los orígenes, por los orígenes en determinados territorios, por lo indígena?

Huecco: De siempre. El interés lo tengo desde siempre. Recuerdo que de niño veía en las películas que los vaqueros se cargaban a los indios y sentía pena. Mucha pena. Luego comencé a viajar, a Cuba, Méjico, Los Ángeles… Vi gente, conocí gente, todo aquéllo me empezó a influir… comencé a aglutinar conocimientos y con ello a certificar la pasión que sentía por lo indígena y por los indígenas.

V. E.: ¿Por qué? ¿Qué es lo que tienen?

H.: Es gente inteligente, callada; habla poco, piensa mucho y hace más… Vamos, lo contrario que vemos en nuestra sociedad, donde hablamos mucho y hacemos poco. Somos muy charlatanes y poco materializadores de proyectos. Ellos son distintos. Hablan menos y hacen más cosas. Y algo que percibí desde el principio: te hacen un escáner rápido y te calan todo. Son gente a respetar.

 Desde Puerto Rico a Nueva York.

Desde Río de Janeiro hasta Asunción.

Desde donde vivió hasta el Salvador.

Y en Madrid en la ciudad donde nací.

Rumbatón candela.

Desde Panamá vuela hasta Haití.

Ahora estoy canela.

De Santo Domingo hasta Bedellin.

No me olvido de La Habana, Caracas, Lima, Quito, Santiago…

(Pa’ mi Guerrera)

Huecco, álvaro Fernández Prieto, Vivir Extremadura

Huecco, álvaro Fernández Prieto, Vivir Extremadura

V. E.: Has vivido sensaciones que no todo el mundo las ha experimentado e… imagino que con pocos años. ¿Cuántos años tienes?

H.: ¡Buf!. Muchos. 35 años.

V. E.: ¡¿Muchos?!

H.:Muchísimos. Lo que no hayas hecho con 35 ya no lo haces, vamos.

V. E.: Parece que has conseguido ser ciudadano del mundo. Nadie tiene claro donde has nacido.

H.: Sí, se habla de Madrid, de Extremadura, de Méjico, de Cuba…. Pues yo he nacido en Madrid, mi padre es placentino, mi madre de Cádiz y mi abuelo paterno de Marchagaz, en Las Hurdes. Yo por algún motivo tengo más arraigo a Extremadura. Supongo que es porque nos íbamos todos los veranos allí, a Las Hurdes; teníamos nuestra casita, nuestro refugio. Empecé a adorar la zona, el río Los Ángeles, Pinofranqueado, Casar de Palomero, Rivera Oveja, el pantano de Gabriel y Galán… Sí, me empecé a sentir extremeño. Es cierto.

V. E.:… Y de ahí, la imagen o la figura de tu abuelo…

H.:¡Tremendos recuerdos! Cuando iba allí, no tenía la carga de estudiar. Estaba de vacaciones y eran las fiestas de los pueblos: la de Aldeanueva, La Zarza, Santibáñez… Pero mi abuelo, que era muy cañero el hombre, cuando volvía de fiesta me despertaba a las 7 de la mañana y me llevaba a la viña a quitar fusca. “Si eres hombre para trasnochar, eres hombre para trabajar”. “Pero abuelo, si tengo 15 años, yo no soy hombre para nada, no me engañes”.

V. E.: Pero los abuelos no engañan ¿eh?

H.: Para nada. Lo que quería era demostrar lo duro que era el campo para que estudiara. Era su obsesión. Y lo consiguió. Me siguió gustando la dolce vita pero con calma. Mi abuelo fue el que consiguió que estudiara idiomas, luego Publicidad… Tenía razón mi abuelo cuando me decía: “Sé lo que quieras, rockero, punki, lo que quieras pero con carrera; que cuando entres en un sitio digan ‘Cuidado que es licenciado’”.

V. E.: Y estudiaste Publicidad y  más de uno dijo “¡Cuidado que es publicista!”

H.: Pues sí porque la Publicidad la hacemos todos cada día. Con Sugarless apliqué los conceptos que aprendí en la carrera. Vamos que en lugar de meterme en una agencia, donde los creativos que ganan 6.000 euros al mes se llevan las ideas y los méritos de otros, me metí a aplicar esas ideas en mi vida. Aquello era marketing guerrillero de la calle. Con pancartas, íbamos en una furgo, bajábamos, y en pleno Malasaña, con  amplificadores, cantábamos… Se llenaba de chavales, metaleros, heavy metal… la policía te echaba pero ya la habías montado. Era un marketing agresivo, de calle. La pregunta era “¿qué hacer cuando nadie te conoce para irte dando a conocer?”… Pues lo tuvimos claro: esos pequeños golpes de efecto. Sí, tenía razón mi abuelo.

V. E.: Y luego das un salto enorme en tu carrera musical…

H.:Bueno… el salto no es de un día para otro. No me iluminé y dije: voy a hacer latino y flamenco. Soy roquero ante todo, lo adoro, pero se me quedó corto el rock, como música, como cultura y como estilo. Me di cuenta de que soy más cosas que roquero. Descubrí que había vida más allá de Marte. ¿Por qué avergonzarnos del flamenco?, que es el típico complejo de los roqueros. El flamenco es un arte muy grande. Y como el flamenco, el bolero, la música latina…

V. E.: … Y cambiaron las letras, quizá la inspiración

H.: Hombre, al beber de otros estilos me di cuenta de la cantidad de variantes y de matices nuevos con los que me encontraba. También las nuevas letras que podía incorporar, ya no sólo protesta social, sino también amor, desamor, fantasía, deseo. Lo cierto es que me siento realizado con Huecco al cien por cien. Estaba enjaulado. Estilos como el rap o heavy son muy de gueto en aspecto positivo poro también negativo. No te dejan salir. Si cantas bolero, es que te has vendido.

V. E.: Despistarías un montón al principio.

H.: Sí. Desorienté bastante, pero ya he dicho que no dejo de ser roquero, y sólo quiero que con los años se sepa valorar mi trabajo después de escucharlo. De hecho, ahora, muchos roqueros, con camisetas muy radicales, con piercing, rastas, crestas… están en mis conciertos, junto a matrimonios jóvenes y más mayores con la niña en los hombros… Estoy llegando a donde quería llegar, a una música para todos los públicos, una música que llegue, con un mensaje, pero también que divierta. Con el segundo disco me estoy acercando bastante y no pensé que fuera tan pronto… Y qué me dices cuando veo entre el público a góticas, con la cara blanca… y pienso “¿y les gusta Huecco?”. Yo encantado de la vida, cuantas más sorpresas mejor.

V. E.: Canciones y letras para una gran mayoría… pero hay otras muy concretas… Cerezas

H.: Sí. La canción Cerezas es un claro homenaje al Jerte. La cultura de la cereza, mi recuerdo de los cerezos en flor que sigo respirándolos… Cómo no hacerlo cuando antes de ir a Estados Unidos a grabar necesito ir un tiempo a Extremadura, a mi pequeño refugio. Como te inspiras allí en ningún sitio. Naturaleza, valle, un invierno verde verde, lluvia que cae, olor a tierra, a pino mojado, el sonido del río cuando crece, la fuerza del agua… Quien no se inspire allí es mal artista.

Quiero cerezas pa’ mi tristeza.

Un mordisquito y yo pierdo la cabeza…

Quiero cerezas pa’ mi triteza

Un bocadito y se apaga mi torpeza

(Cerezas)

Huecco, vivir Extremadura, Álvaro Fernández Prieto

Huecco, vivir Extremadura, Álvaro Fernández Prieto

V. E.: Después de este canto a esta tierra no me extraña el recibimiento que tuviste este verano en Plasencia.

H.: Fue increíble. No me lo esperaba. Siempre tuve el deseo de hacer algo en Extremadura y que se me reconociera. Más, mucho más que en Madrid. En Madrid se está menos arraigado a la tierra. No es nada especial que haya nacido en Madrid. Me siento igual de madrileño que de mejicano… pero Extremadura es distinto, hay más conexión, hay un vínculo más fuerte.

V. E.: ¿Cree Huecco en la suerte?

H.: Tengo mi concepto de la suerte. Creo en la suerte provocada o buscada. La suerte como tal no existe. Hasta para que te llegue la suerte en la lotería tú tienes que rellenar un cupón y llevarlo a la administración. Más de uno dirá “Qué suerte tuvo, le pilló un cazatalentos y le llevó”. ¿Y qué hacía yo pasando por esa calle? Estaba en Los Ángeles, recibiendo un curso de voz. Es verdad, un día mientras yo patinaba en la calle, pasó una camioneta de Telemundo; me acerqué y le di una maqueta; es verdad que el cámara se la dio a una periodista; es verdad que la periodista me llamó; es cierto que acudí y le presenté el concepto de Huecco con rumbatón y todo el asunto; es cierto que dijo que como periodista le interesaba y que dijo “aunque no seas nadie me rellenas un hueco en la sección de Cultura”. ¿Suerte? No lo sé, pero ve a Los Ángeles a hacer un curso de voz, patina, espera que pase la furgo, que te cojan la maqueta… a ver qué ocurre.

V. E.: Hombre estabas en el sitio perfecto a la hora exacta…

H.: Sí, pero está claro que sobre todo la primera suerte es cómo juegues tú la baza. A muchos les pasa la oportunidad por delante y no la ven. Es muy importante localizar lo que es una oportunidad. A veces no tienes conciencia de que es una oportunidad.

Si algún día la vida nos vuelve a cruzar,

Si el destino quiere volver a jugar

Si intentamos darle tequila al azar

Quizás lo podamos emborrachar

(Reina de los Angelotes)

V. E.: ¿Y trabajando… cómo es Huecco…? ¿Complicado, cabezota…?

H.: ¿Cómo lo sabes?. Soy muy complicado. Si preguntas a Laura, mi asistente, creo que no saldría bien parado. Soy muy exigente. Presumo de tener las cosas muy claras, y eso a veces va en tu contra porque puedes estar equivocado y metes la pata hasta el fondo.

V. E.: ¿No te dejas asesorar, ahora que hay tanto asesor?

H.: Sí, pero a mi manera. Me gusta recopilar información. Luego con la información sobre la mesa veo qué camino seguir. Sin embargo, siempre parto de una manera de trabajar que me ha ido bien. Si no cambiaría el método. Alguna discográfica cree que voy a mi bola. Dicen “le dije que no hiciera eso y lo ha hecho; le dijimos que este vídeo y ha hecho el otro… pero la verdad es que mola”.

V. E.: Bueno… si luego mola, si sale bien…

H.: No me ha ido mal así. Lo que tengo claro es que veo que un vídeo lo tengo que hacer en Tijuana con una mujer inmigrante que salta la valla. Y tú me presentas una idea con dos vampiresas comiéndome el cuello… Me voy a Méjico. Tiene que ver con lo que yo sienta. Y el vídeo de las vampiresas es cierto. ¡Madre mía!… casi me lo como con patatas. A última hora haciendo el casting dije “señores esto es una locura. No creo en esto que estoy viendo así que no lo voy a poder defender bien”. Me fui… y quedó un pedazo de vídeo. Lo hicimos con una chica indígena, mejicana. Conseguimos que todo lo que hacía la chica, todos sus esfuerzos, eran para comprar unos zapatos que había visto en un escaparate. Resulta que al final vemos que es para su huída a Estados unidos.

hoy vi cruzar a esa chica sencilla

guapa de cara, rica de alma,

de esas que no se olvidan

belleza callada y mirada recogida

ojos que ponen la zancadilla

(Tacones baratos)

V.E.: ¿Cuidas la estética?

H.: Me cuido mucho yo. Rechazo absolutamente todo tipo de droga, nunca he probado una en mi vida, no sé ni cómo se hace un porro… (parece raro que un rasta no haya probado un porro en su vida, pero presumo de ello). No fumo. Soy tolerante pero no fumo y hago deporte, patinaje sobre hielo, sobre ruedas, tenis, fútbol, basket, padel…

V. E.: No das ese aspecto.

H.: ¿A que no?. ¿Te imaginas a mí con una raqueta…? pues se me da muy bien, me encanta. Y si todo esto pudiera servir para dar ejemplo a jóvenes que están creando su personalidad ahora… pues me encantaría. Si te tienen como icono de referencia, que me consta que es así a veces, mejor. Siempre digo que cada uno haga lo que quiera, pero con los jóvenes mucho cuidado. Es una tribu muy vulnerable e influenciable. No soporto que algunos amigos vayan pidiendo papelillos a los más jóvenes… vete al camerino  si quieres pero delante de los jóvenes cuidado.

V. E.: Ha salido tu lado más paternal…

H.: Puede ser. Mi hija tiene ahora 15 meses. Y me doy cuenta que imita todo lo que ve, hasta cómo se come un chicle, un día me lo quitó y no se lo tragó porque ve que yo lo mastico. ¡Qué no captará de otras cosas que hagamos!. Y un cigarro… Cómo le voy a decir con un cigarro en la mano que no fume, que es muy malo. El niño ve contradicciones.

Yo no, yo no, yo no voy a besar las bocas de la violencia

Porque las flores se mustian y el odio te angustia

Y yo sólo creo, sólo creo en ti, sólo creo en ti…

(Creo)

V. E.: Vamos a buscar ritmos. Vamos a poner un ritmo a la política actual.

H.:  ¡¡¡¡Buffff!!!!!. Una canción absolutamente desafinada de un aspirante a cantante al que han dicho que canta bien, y que sale a un escenario ante 20.000 personas. Y sale con un grupo detrás formado por un tío que no sabe tocar la batería, por un guitarra que es su primer día… ¡Yo qué sé!, una canción desafinada, un batería fuera de tiempo, un guitarra primerizo y un bajista que se compró el bajo porque era muy bonito. Así que a ver si algún día conseguimos entonarlos.

V. E.: ¿Y a tu niña? Un ritmo para tu niña.

H.: Es muy graciosa; baila cuando toco la guitarra. Le pondría una rumbita.

V. E.: ¿Y a Extremadura?

H.: Es curioso. A Extremadura también una rumbita. De algún modo lo asocio porque es un ritmo muy alegre, un ritmo alegre y desde abajo. Me gusta la posición del extremeño, hemos sido patitos feos en la historia y hemos tenido mucha más gracia y más habilidad para solucionar problemas. Me gusta ese patito que bailando rumba va cambiando el plumaje y terminamos siendo unos preciosos cisnes.

RITMO VITAL CAUTIVADOR. Hace ya 35 años que Iván Sevillano Pérez, Huecco, nació en Madrid, “pero soy tan de Madrid como de Méjico; sin embargo, Extremadura… Extremadura es otra cosa”. Huecco siempre será de donde quiera ser, se siente libre y sin etiquetas. Su perfeccionismo le lleva a un viaje largo en el que actualmente se encuentra. Viaja en busca de la canción “redonda”. “Una fusión de ritmos de la manera más inesperada para la lógica, pero más placentera para los oídos”. Tras su primera época con Sugarless y su pasión por el rock, busca, busca más allá del rock y consigue crear un propio lenguaje musical. La rumba, la samba, el reagge, el tango el son cubano… serán los ingredientes. Su respeto a las culturas, su grito contra la violencia, su lucha contra la injusticia serán los instrumentos. Escucharemos ritmos como el rumbatón, una mezcla de reggeton y rumba; o la rumbia, que será la suma de la cumbia y la rumba. Así sorprenderá a Europa y América con su primer disco, Huecco, con el que obtiene un Disco de Oro en España y se convierte en uno de los mayores artistas digitales. Miles de móviles entonarán canciones como Pa’ mi Guerrera. Su segundo trabajo, Assalto, con el que ahora se encuentra en plena gira, volverá a cautivar, cha-cha-cha, salsa, rumbia, ranchera punk, rock-merengue, flamenco… Sólo queda abandonarse a él.

Texto: Mari Cruz Vázquez

Fotos: Álvaro Fernández Prieto

(entrevista publicada en el número 26 de la revista Vivir Extremadura. Diciembre 2008/Enero 2009)