Paisaje apalachense

El sábado 17 de septiembre de 2011 es una fecha señalada para la comarca de Villuercas, Ibores, Jara y toda Extremadura. Las campanas del Monasterio de Santa María de Guadalupe repicaron “a júbilo” durante 15 minutos. La noticia nos llegaba pasadas las ocho de la tarde desde Langesund (Noruega), donde se celebraba la X Conferencia de Geoparques Europeos. Y es que desde este día, Villuercas, Ibores, Jara se incorporaba de pleno derecho a la Red Europea y Mundial de Geoparques, una distinción que nos habla no sólo del extraordinario valor geológico de la comarca sino también del rico patrimonio cultural y natural que atesora este rincón agreste de Extremadura.

Los turistas que visitan la Puebla de Guadalupe para conocer su Monasterio Patrimonio de la Humanidad y venerar a su Virgen morenita, quedan fascinados con la belleza de las sierras villuerquinas. Ya anteriormente, numerosos viajeros, peregrinos medievales y cautivos redimidos como Miguel de Cervantes, quedaron prendados de la belleza de esta comarca a la que la mismísima reina Isabel la Católica llamaba su paraíso. Con su declaración como Geoparque, la comarca de Villuercas, Ibores, Jara, se convierte en una excusa más para visitar uno de los paisajes más sorprendentes de Europa.

Situada al sureste de la provincia de Cáceres, el macizo de las Villuercas constituye una comarca montañosa claramente diferenciada dentro del paisaje extremeño. Varias alturas superan los 1.400 m de altitud, como el Risco Cervales y Cerro Fortificado, en la Sierra de la Palomera. La cumbre del Risco de la Villuerca, cerca de Guadalupe, con 1.601m. de altitud, es una atalaya privilegiada desde la que se domina la mayor parte de la superficie del Geoparque y cuya visita nos ayudará a comprender mejor su convulsa historia geológica.

El Geoparque destaca por el carácter rebelde de sus sierras. La peculiar disposición noroeste-sureste de su relieve es contraria a la disposición del sistema montañoso que lo circunda. Este nudo de sierras actúa de “atrapanubes”, ya que obstaculiza el paso de las masas de aire y los frentes oceánicos, provocando precipitaciones destacadas, incluso el doble que en cualquiera de las localidades del entorno cercano. Las lluvias recogidas alcanzan cotas propias de la Iberia húmeda dando lugar a uno de los microclimas más atractivos de la región, con importantes efectos tanto en el paisaje como en su fauna y flora.

Geositio Risco de la Villuerca

Si hay algo que llame especialmente la atención para quien visita por primera vez esta comarca son sus paisajes, un sorprendentes y complejo sistema montañoso de gran atractivo estético, cuyos orígenes son de sobra conocidos en el mundo científico. Desde la lejanía, el Geoparque de Villuercas, Ibores, Jara aparece a la vista del viajero como una línea montañosa homogénea de tonos azulados. A medida que nos aproximamos, los lomos azulados de riscos y pedreras se tornan plateados y el relieve nos muestra una sucesión de sierras aparentemente superpuestas. Descubre el viajeroquedetrásdecadasierraexisteunprofundovalleyasí,una tras otra, varias alineaciones serranas paralelas de similar altura y sus correspondientes valles se alternan espectacularmente. Valles únicos, con personalidades enfrentadas: unos agrestes y escasamente transformados, otros domesticados por la mano del hombre desde tiempos inmemoriales, donde se percibe la simetría armónica de olivares, castaños y cerezos.

Pliegue geológico del Almonte

Los continentes se mueven, a una velocidad imperceptible por nosotros, pero se mueven. Los colosales empujes producidos por los movimientos de continentes primitivos hicieron emerger esos fondos marinos hace unos 300 millones de años dando lugar a una cordillera de alturas colosales. Esa cordillera de alturas inimaginables para nosotros hoy en día ya no existe, fue totalmente erosionadahastaconvertirseenunallanura.Finalmente,elcarácter montañoso de la comarca vuelve a hacerse visible, podría decirse que “rejuvenece” por el efecto de nuevas tensiones y empujes de la corteza terrestre que elevan la comarca y por los ríos, que se encajan sobre el terreno al excavar los valles en un proceso que continúa todavía en nuestro días.

El resultado final de todo este proceso es un relieve muy peculiar, formado por grandes estructuras plegadas, llamadas sinclinales y anticlinales, que conforman un sistema montañoso de sierras paralelas denominado apalachiano o apalachense, ya que toma el nombre por su parecido con los Montes Apalaches de Norteamérica y que en esta comarca resulta muy evidente.

Texto y Fotografías: Víctor Manuel Pizarro

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