Ya desde “chiquetito”, como él mismo recuerda, ayudaba a su padre en algunas tareas típicas del oficio de zapatero. Hoy, a sus 79 años, Francisco Bermejo es un artesano de reconocido prestigio que ha calzado a grandes figuras del toreo del panorama nacional e internacional. Entre risas confiesa que algún que otro apoderado le ha llegado a decir en alguna ocasión que es más conocido que muchos toreros.

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

Francisco nos espera en su pequeño taller de Fuente de Cantos. Sentado en una silla, remata los últimos detalles de unos zapatos. Es un hombre menudo, de voz tenue y carácter afable. Se muestra relajado con nuestra presencia y no abandona su actividad. Estamos en un rincón muy muy personal. Las paredes nos revelan los nombres de algunos de los muchos toreros que han pasado por aquí. Paco Camino, El Fandi, Manuel Benítez “El Cordobés”, Jesulín de Ubrique, Ángel Teruel, Morante de la Puebla, José Tomás, Finito de Córdoba, Javier Conde, Fran y Cayetano Rivera Ordóñez…. De este último precisamente, nos muestra unas botas recién terminadas.

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

Aparece Joaquina, la mujer con la que lleva compartiendo su vida desde hace casi 60 años, “de novios, cuando llegaba la feria, siempre me regalaba unos zapatos hechos por él. Ahora ya no tiene tiempo para hacérmelos, así que me los compra”. Desde hace algo más de tres décadas Francisco se dedica en exclusividad a calzar a toreros, ganaderos, apoderados e incluso a algún que otro comentarista del mundillo. “No hace mucho ha estado aquí Diego Ventura para recoger unas botas, y también Espartaco a tomarse medidas para unas botas”. De un cajón extrae varias libretas en las que acumula bocetos con las siluetas y medidas de sus clientes. “Éste es el pie de Pepe Teruel, éste otro de Luque, y aquí está el de Miguel Ángel Perera…”.

Isaías Vázquez y Manuel González, sus dos primeros clientes Joaquina recuerda los años en los que su marido se levantaba de madrugada y se ponía a trabajar iluminado por la debilitada luz de una simple vela. Por aquella época Francisco se encontraba en el taller de su padre y antecesor, aunque el primero de la familia en iniciarse en el oficio fue su abuelo. Sus dos primeros clientes de renombre fueron el ganadero sevillano Isaías Vázquez y el torero Manuel Gómez. El boca a boca hizo el resto.

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

A sus 79 años y con unas ganas imparables por continuar con su trabajo durante muchos años más, Francisco ha sido objetivo de distintos medios de comunicación que han querido resaltar su labor. Recientemente ha recibido la visita de una reportera francesa, “ahora me ha enviado un CD de esos para que pueda ver la entrevista. Me ha gustado mucho, pero no porque salga yo, sino porque viene grabada una corrida de José Tomás”. La conversación toma aquí un rumbo inesperado. Llega el momento de hablar de preferencias, pero el fuentecanteño prefiere no entrar en detalles con respecto a quién o quiénes son sus toreros favoritos. Eso sí, no oculta su debilidad por José Tomás, con quien, según su mujer, se pone muy nervioso cuando lo ve torear.

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

Zapatero, Francisco Bermejo, artesanía, Álvaro Fernández Prieto

El artesano continúa con su “faena”. Le observamos. Trabaja sobre una mesa inundada de herramientas, clavos y algún que otro pedazo de material sobrante de alguna suela. Pero él lo tiene todo controlado y sabe dónde está cada cosa. Ahora sus arrugadas manos sostienen parte de la estructura de unas botas en las que está trabajando. Las trata con delicadeza, con mimo, y avanza a cada paso con mayor minuciosidad que el anterior. No es de extrañar que haya toreros como Finito de Córdoba o Fran Rivera que tengan más de cinco pares de botas hechas por Francisco. Nos vamos convencidos de que algún día Francisco será sacado a hombros por la pequeña puerta de su taller, del mismo modo que lo hacen con los grandes.

Texto: Maria José Muñoz

Fotografías: Álvaro Fernández Prieto