La labor artesana de los turroneros ha sufrido cambios en su proceso por la llegada de la industrialización, un hecho que no ha impedido que este dulce siga conservando sus elementos originales, garantía de su extraordinaria calidad. La historia de las mujeres y los hombres turroneros se refleja en el Museo del Turrón de la localidad, que pretende ser un homenaje a la memoria colectiva de todo un pueblo.El turrón es el alimento más típico de la repostería tradicional navideña. Un delicioso dulce elaborado a base de almendras, miel, huevo y azúcar, que puede consumirse durante todo el año, aunque es durante el mes de diciembre cuando su consumo experimenta el mayor crecimiento. En Castuera, en la provincia de Badajoz, se elabora y se comercializa este producto, que ya es conocido internacionalmente.

turrón, castuera

Foto: Vivir Extremadura

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Foto: Vivir Extremadura

La labor artesana de los turroneros ha sufrido cambios en su proceso por la llegada de la industrialización, un hecho que no ha impedido que este dulce siga conservando sus elementos originales, garantía de su extraordinaria calidad. La historia de las mujeres y los hombres turroneros se refleja en el Museo del Turrón de la localidad, que pretende ser un homenaje a la memoria colectiva de todo un pueblo.

A ciencia cierta no se conoce el origen, cuándo ni quién introdujo el turrón en Castuera. Una de las hipótesis más verosímiles es que el producto se comercializó a través de los arrieros, pasando de ser alimento de los caminantes a producto de venta. Se piensa que proviene del mundo árabe, no sólo por sus ingredientes, como la miel y las almendras, sino también por otros dulces típicos de esta cultura que han vendido siempre los turroneros, como el alfajor y el piñonate.

turrón, castuera

Foto: Vivir Extremadura

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Foto: Vivir Extremadura

 

La historia del turrón, así como la de sus artífices, las mujeres y hombres turroneros, se refleja en el museo de la localidad, que pretende ser un homenaje a la memoria colectiva de todo un pueblo. Las imágenes de estas gentes y los utensilios que requerían para su elaboración casera, como el caldero de cobre, donde los hombres hacían el turrón, a mano, con el corcho; el rallador de pan con el que se preparaba el dulce típico, el alfajor; las espuertas donde se iban echando las almendras peladas, o el famoso cajón de turrón, con su cuchilla de media luna son algunos de los útiles que hacen al visitante rememorar el pasado de un oficio, el turronero.

La campaña del turronero se iniciaba en abril. De su consumo familiar se pasó a la venta. Los castueranos, gente emprendedora, vieron en el turrón una fuente de ingresos. Así, se inició una rica tradición donde los miembros de familias enteras participaban tanto en la elaboración artesanal como en su posterior venta en ferias de localidades próximas, comenzando la temporada por la de Sevilla en abril y terminando por la de Zafra en octubre. El turronero se colgaba el cajón y con su cuchilla de media luna cortaba porciones de turrón. Aún hoy se recuerda aquel tiempo en el que se vendía a peseta, moneda por la que el turronero entregaba un buen trocito. Años más tarde, el artesano comenzó a desplazarse acompañado de una mesa que instalaba en las ferias. Comenzaba a venderse el turrón de bloque, que previamente pesaban en la balanza romana, porque se demandaban mayores cantidades.

Junto al bloque de turrón se colocaba el cántaro de miel, con el que iban llenando a las mujeres sus vasijas. Años más tarde llegarían las casetas de lona, las fabricadas en chapa y las caravanas actuales.

Agradecimientos:

Turrones Rey Alimentación, S.L.

www.rey-alimentacion.com