El golfista extremeño Javier Colomo se ha proclamado campeón de España de Profesionales en el torneo que se ha celebrado el último fin de semana de julio en el Izki Golf de Álava al completar una tarjeta de 276 golpes.

 

En 2008, la revista Vivir Extremadura habló con él; te lo recordamos:

JAVIER COLOMO. FUTURO LEGADO DEL GOLF

Utilizando un término adecuado para la ocasión, el año 2008 ha sido un año embocado para Javier Colomo, todo ha ido cómo y donde tenía que ir. Con sólo 24 años, Javier se ha convertido en el Campeón de España de la Asociación Profesional del Golf (APG). Y no fue fácil, lo consiguió frente al laureado golfista madrileño, y uno de los cinco mejores jugadores españoles, Fernández Castaño. Año también este 2008 en el que obtiene los derechos para jugar en encuentros del Circuito Europeo, en el European Challenge Tour, “es como si dijéramos, un circuito de primera división”, nos aclara solícitamente Javier. Y un año en el que se hace con el tercer puesto en el campeonato de Europa de la PGAs en el Golf Club Lignano, Italia. Sin duda, una corta pero prometedora carrera la de este cacereño.

Esta mañana, fría mañana de invierno, Javier nos espera en el Campo de Golf de Talayuela, junto a Navalmoral de la Mata. Al fondo, un decorado impresionante: la Sierra de Gredos. Un más que tímido sol hace esfuerzos por deshacer la escarcha con la que la noche ha cubierto el green.

Hacemos tiempo antes de coger los palos. Y echamos la vista atrás. “Sí, un buen año”. “¡Claro que soy hombre de marcarme objetivos! Marcarse una meta es fundamental, es lo que te hace definir el camino a seguir en el trabajo… trabajas para conseguir algo… es cuestión de exigirte”. Sus palabras no dejan lugar a dudas. Es cuando se lanza a repasar en voz alta la meta que se ha marcado para el recién estrenado año 2009. “¿Objetivo inmediato?… pues quedar entre los veinte primeros en el circuito Challenge, lo que me daría la tarjeta para jugar el circuito europeo”. Pero si no, no pasa nada, dice adoptando una mirada que, en momentos, se antoja más madurade lo que le correspondería. “Si no no pasa nada,  se va marcando el camino… e intuyo con lo que

me voy a encontrar –añade bajando la voz- con jugadores que hacen muy pocos golpes”. Hablamos de un niño de ocho años. Tenemos quesonreír al imaginarlo tomando posición para hacer un swing. Fue su padre el que le arrastró al golf, a él y a toda la familia. “A los ocho años me lo tomaba como un juego. Ahí sí que mi único objetivo era divertirme un rato”. Ahora, la familia continúa con el hobby y Javier se empeña en su profesión. “Para continuar te tiene que gustar mucho, porque cuando llega la edad del pavo es fácil dejarlo”. Javier, sin embargo, tuvo más de un incentivo a esa edad: beca del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat en Barcelona y beca en la Blume, en Madrid. A partir de ahí, resultados al esfuerzo, alcanzando el hándicap 0 con 15 años. “Que ¿qué se necesita para esto?… nada –y piensa- bueno sí, se necesita sacrificio, paciencia, templanza y tener la cabeza bien amueblada”. A lo largo de la semana todo esto se tiene que ir trabajando. Mínimo tres horas de entrenamiento diario, hora y media de gimnasio, “y formarte, ahora estoy estudiando inglés, tengo que coger un buen nivel”.

El legado

Nos encontramos ya disfrutando plenamente del espacio. La escarcha se ha rendido al sol. La mañana, la sierra, la dehesa, los robles, los riachuelos que se arrastran por el green… todo invita al disfrute. Javier coge un palo. Lo vemos más grande. Javier crece en el campo. Y hablamos de Ángel, Ángel Sanz, un amante del baloncesto que se cruzó en la vida de Javier. “Ha sido la persona que me ha ayudado a marcarme objetivos claros, a optimizar el esfuerzo, a darme cuenta de que necesito un gran equipo detrás, un equipo de confianza que esté involucrado conmigo… Ángel me ha ayudado, hemos ido paso a paso”. Podría seguir hablando de Ángel, pero le interrumpimos ¿cómo, cuándo y por qué aparece Ángel en tu trayectoria, en tu vida, en tu trabajo?. Y nos cuenta.

Ángel Sanz era un joven amante del baloncesto, jugó en varios equipos de baloncesto de Extremadura y posteriormente en la cantera del Real Madrid. Una beca lo lleva a la Universidad de Houston, donde estudia Empresariales y juega en la Liga Universitaria Americana. Allí conoce a Paul Crow, “fan del deporte en general”, le ayuda en su formación. Unos años antes de morir Paul Crow, Ángel le dice “no sé como agradecerte lo que has hecho por mí estos años”. La respuesta de Paul fue clara: “haz por alguien lo que yo he hecho por ti”. A partir de Ahí, Ángel decide crear The Crow Legacy Company (CLC). Así nace una entidad dedicada a la ayuda a jóvenes deportistas, “desarrollando todo su potencial y facilitando su desarrollo personal y profesional”. Ángel conocerá a Javier en un momento en el que “pensaba tirar la toalla… le conocí porque le daba clases de golf”. A partir de ahí “me ha ayudado a sentar unas bases de trabajo y sacrificio”. Ahora, según la CLC, los “ayudados” deben también

ayudar. Ya se han puesto en marcha dos escuelas de golf en Cáceres y en Madrid, donde Javier Colomo y otros golfistas profesionales transmitirán su experiencia a jóvenes deportistas. “Yo soy uno de los ayudados –dice Javier- y a la vez ayudaré en todo lo que pueda”. Ángel, Paul… son muchos los nombres que han marcado los inicios de Javier, y quizá su nombre se sume a la carrera profesional de otros jóvenes con los mismos sueños.

Le dejamos en el green. Disfrutando de su trabajo. Nos alejamos y se nos antoja que la Sierra de Gredos le contempla y disfruta de su golpe.

 

Texto: Mari Cruz Vázquez

Fotografía: Álvaro Fernández Prieto