Ahora el camino nos conduce a través de la cañada de Sancha Brava, en unos terrenos conocidos como “caleños”, que presentan mezcla de arcilla y cal, donde además de hermosos ejemplares de Pino piñonero, encinas y algún alcornoque, aparecen, gracias a la basicidad del suelo, especies como la Coscoja (Quercus coccifera), la Jara (Cistus albidus) y hojas basales de una gran orquídea la (Barlia robertiana). Aquí, la vegetación apretada y de hojas pinchudas, abriga la posibilidad de refugio de nuevas especies y así van apareciendo el simpático Petirrojo (Erithacus rubecula) o varias currucas, como la Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) o la Rabilarga (Sylvia undata), mientras los acrobáticos Herrerillos y Carboneros se mueven por las ramas más altas de los pinos. Nos sorprenden voces de láridos y, a poca altura,  se puede divisar un grupo de Gaviotas sombrías (Larus fuscus) que seguramente se dirijan al vertedero de Badajoz que, a vuelo de pájaro, no cae muy lejos.

Rabilarga

Rabilarga

Va siendo hora de recoger guías, telescopio y prismáticos.  Este soleado día invernal ya nos ha mostrado suficientes especies para completar nuestro cuaderno de campo. La sonrisa se dibuja en la cara al releer las notas y dibujos de las aves vistas. No ha estado mal la jornada, habrá que repetir.

Guadiana Internacional