En la rama seca de una encina achaparrada del lindero paralelo al arroyo de La Doval, hay posado un Elanio azul (Elanus caeruleus). Tras una larga observación a través de los prismáticos, levanta el vuelo y se dirige a otra encina cercana más alta, donde permanece echada una hembra sobre lo que a esta distancia parece un nido. Esta curiosa rapaz, de hábitos crepusculares, puede criar a lo largo de todo el año, dependiendo de la disponibilidad de alimento. Curiosamente, en esta zona se han observado nidos en torretas eléctricas. Otra curiosidad fue la observación de otro nido sobre un pívot de riego que llevaba varios meses parado. También resulta relevante que en esta comarca se descubrieron los primeros dormideros comunales de la especie, con más de sesenta ejemplares sobre un pívot de riego y más tarde, otro sobre unos ejemplares de chopo de gran porte, donde se asentaban más de cien ejemplares. Este último dormidero situado en las cercanías del río Guadiana. 

Foto: Juan Pablo Prieto

Foto: Juan Pablo Prieto

El sol ha llegado a su cénit pero, debido al viento, no consigue calentar lo suficiente, por ello los ojos lagrimean demasiado al mirar con los prismáticos. Los Cernícalos vulgares (Falco tinunculus), se afanan en mantener la verticalidad de su vuelo cernido, mientras las Cogujadas comunes (Galerida cristata), parece que se hubieran pegado literalmente al suelo.

Guadiana Internacional