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Celia Romero tiene 16 años y empezó a cantar a los siete de la mano de su padre, Félix Romero, guitarrista flamenco. Es la ganadora más joven en la modalidad de cante del Festival Internacional de Cante de Las Minas de La Unión (Murcia), el evento más célebre de España y, por lo tanto, del mundo en cuanto a flamenco se refiere. Sólo hay dos extremeños que hayan ganado la “Lámpara Minera” en toda su historia: Celia y Miguel de Tena. Celia asiste a clases con éste último desde hace dos años en Don Benito y, por mediación de su padre, recibe lecciones sobre los distintos palos de este arte con los más afamados flamencos de toda España. A pesar de su corta edad, derrocha poderío, potencia y un clasicismo en su voz no muy habitual hoy en día. Como ella misma afirma, se toma el flamenco muy en serio.

Celia ha crecido en un ambiente flamenco y eso se nota. Su padre, Félix Romero, se ha preocupado de proporcionar a su hija una formación tremendamente sólida en ese sentido. “La niña, como él la llama cariñosamente, ha recibido clases de los mejores”, subraya orgulloso. Hace varios años se matriculó en la Fundación Cristina Hereen, en Sevilla, allí aprendió los Cantes de Cádiz con Mariana Cornejo, la Buleria con Macarena de Jerez, Las soleares del Polo y La Caña con Esperanza Fernández…etcétera. Ahora, con Miguel de Tena, aprende los Cantes de La Unión en Don Benito. “Mi entorno familiar es muy próximo al flamenco, nos levantamos y nos acostamos hablando del tema. Con mis amigos del instituto es distinto, a veces me piden que cante pero a mí no me gusta sin guitarra o en ambientes en los que no “pegue”. Preguntamos si es difícil asistir a clases diariamente y a la vez ser la figura revelación del flamenco actual. “ Estoy en primero de bachillerato, tengo 16 años. No tengo ningún problema en compaginar los estudios con el flamenco, voy aprobando todo”, anuncia orgullosa. “No voy a dejar de estudiar porque siempre hay que tener algo seguro, nunca se sabe lo que va a pasar. Cuando termine me dedicaré al cante por completo, lo tengo claro”.

Celia y Miguel de Tena

La Lámpara Minera cambió la vida de Celia pero no mucho, ya que desde bien pequeñita ha estado pisando las tablas de las asociaciones flamencas de media Extremadura y posee más experiencia que muchos artistas que doblan su edad. “Me hizo mucha ilusión ganar la Lámpara Minera en la modalidad de cante. Me llaman de festivales y medios de comunicación más importantes pero también el público exige cada vez más y requiere una responsabilidad mayor. Se nota a la hora se subirse al escenario. La gente te mira de manera distinta”.

A pesar de su corta edad, Celia se atreve con palos y cantes no muy comunes de escuchar hoy por hoy. “Me siento muy cómoda en las Soleares de Triana, los Cantes de Levante y en los Tangos extremeños. Los Cantes de Levante vienen muy bien a mi estilo, les saco mucho partido. Los Tangos extremeños los hago porque son propios de Extremadura y siento que tengo que hacerlos “. Celia es purista, puede apreciarse en la manera que tiene de abordar el cante, sus “quejíos” suenan lejanos en el tiempo. Si cierras los ojos mientras canta da la impresión de estar escuchando a un flamenco de los años cincuenta. Nunca imaginarías que ese torrente de voz sale de una personita tan pequeña. Sus referentes musicales son de otra época, del flamenco “clásico”. “La Paquera de Jerez es lo que más escucho, me encanta su fraseo. También La Niña de los Peines y a Antonio Mairena, por supuesto. Todo muy antiguo y clásico, como ves. De los actuales me gustan Carmen Linares, Marina Heredia y gente de ese estilo”.

Lejos quedan ya los tiempos en los que el flamenco era poco más que un juego entre padre e hija. Celia, al igual que su padre, sabe perfectamente que su potencial es infinito. “Llevo toda la vida cantando flamenco, lo veo como algo muy serio, no es un hobby para mí ni una afición. Yo canto flamenco puro, nada de flamenquito. Soy bastante purista en ese sentido. No estoy en contra de lo moderno pero siempre tiro más para lo clásico, porque es donde me siento más a gusto”.

En estos momentos, Celia se encuentra inmersa en la grabación de no uno, sino tres discos. Ilusionada con los nuevos proyectos, cuenta como está siendo su primera incursión en mundo discográfico. “Voy a grabar uno con la Diputación de Badajoz, que promociona discos para los artistas de aquí. También estoy trabajando para el de La Lámpara Minera, ya que el premio incluye la grabación de un disco. Mi padre también quiere que grabe otro que no tenga nada que ver con una cosa ni con la otra. Serán unos diez temas, cada uno en un palo distinto. Tengo muchas ganas de empezar a grabar”.

Siendo tan joven como es, sus relaciones sociales son intensas pero ella tiene muy claro cuales son sus prioridades. “Espero poder vivir de la música en el futuro, para eso estoy trabajando tanto. No tengo novio y de momento no lo busco, estoy muy a gusto como estoy ahora (risas). Tengo que centrarme en los estudios para poder dedicarme al flamenco por completo más adelante, es algo que tengo muy claro.” Dejamos a Celia lista para salir al escenario en Villafranca de Los Barros en un doble cartel con su mentor, Miguel de Tena. ¿Nerviosa?, preguntamos. “No mucho, lo tengo controlado”, dice con una sonrisa. Sale vestida de flamenca y ya no parece una niña. Al contrario, cuando tuerce el gesto para llegar al final del compás, parece otra persona, alguien distinto, incluso da la impresión de que hubiera crecido en estatura. El público también lo siente, los veteranos escuchan con respeto y una media sonrisa de aprobación como diciendo “Esta chica vale”. A los profanos en la materia se nos queda cara de tonto al ver tanta potencia y pasión en una chica de 16 años. No hay ninguna duda, tenemos Celia Romero para rato.

Texto: Javier antón
Fotografías: Rocío Gallardo