Aquí, en la inmensa llanura de la comarca de Campo Arañuelo, junto a los humedales de los pantanos de Valdecañas y Arrocampo, lugares a los que acuden numerosas especies de nuestra avifauna; aquí, en una especie de guiño a la naturaleza, en la antesala del Parque Nacional de Monfragüe… aquí, en esta planicie fértil y adehesada aparece, abierta y luminosa, Casatejada.

Es Casatejada un lugar en el que la tradición y el folclore cobran un protagonismo muy especial. Si aún hay costumbre de rondar a la novia o pujar por las andas de la Virgen, no se pueden obviar citas como la Romería de la Virgen de las Angustias, en abril; la Fiesta patronal de la Función, en septiembre, o la Fiesta de Santiago recordando la antigua feria ganadera, en Julio.

 

 

Con poco más de 1.400 habitantes, el pueblo se extiende en una hermosa y serpenteante trama urbana que encuentra su entronque en lo que fuera camino Real. Ya desde la autovía se nos descubre, entre encinas y alcornoques, la fuerza del Palacio de las Cabezas. Construido en 1876 por el primer Marqués de Comillas. Nos cuentan que “aquí, en los años 1954 y 1960, Francisco Franco y Juan de Borbón se reunieron, trataron y discutieron el regreso de la monarquía borbónica a la Jefatura del Estado”. Ahí, en lo alto de la autovía, queda ese pasaje de la historia… y llegamos al pueblo.

 

 

Y la historia siempre queda escrita en las calles, en los rincones y en la memoria. La ubicación de Casatejada, nos dicen, no fue gratuita, es pueblo de cruce de caminos. El cruce del camino real que unía Plasencia con Talavera de la Reina. La sensación que se percibe al entrar en Casatejada es de luz, un lugar abierto, de calles amplias, de permanente luminosidad y de una especie de melodía natural de sonido de fondo. Nos acercamos al Rollo Jurisdiccional, un monumento de piedra berroqueña, que data de 1635, fecha en que Casatejada compra su jurisdicción a Plasencia.

 

La Ermita de Nuestra Señora de la Soledad es una obra del siglo XVI levantada para acoger a la virgen “la andariega”, nos cuenta un lugareño. “El retablo original que teníamos aquí, se donó a Yuste en 1958”. Seguimos nuestro paseo hasta detenernos en la Plaza de España, ante la majestuosidad de la iglesia de San Pedro Advíncula, del siglo XV. Volvemos a empaparnos de la grandeza de Casatejada. El gótico se mantiene en la única nave y en la capilla mayor que están unidas por un arco toral. “En 1965, fue declarada este iglesia Monumento Histórico Artístico”.

 

Por otro lado, uno de los mayores atractivos para el turista reside en ser Casatejada punto ideal para pernoctar y aprovechar lo que la naturaleza ofrece en su entorno, como son los Caños de la Dehesa o el Pinar del Baldío, un corredor ecológico y de biodiversidad que se muestra como rincón donde habitan cigüeñas y águilas reales. Además, puede ser punto de partida para dirigirse a lugares como el Parque Nacional de Monfragüe, la comarca de la Vera o los pequeños pueblos del entorno, con sus embalses y sus rincones naturales e históricos.

Texto: Mari Cruz Vázquez

Fotografías: Álvaro Fernández Prieto