Blame the Dog nacieron en Badajoz en 2008 y desde entonces no han parado de cosechar premios, como el de mejor videoclip con “Looking at the door” en los VI Premios de la Música extremeña, y de obtener repercusión en el resto del país (primer puesto en el Top 20 del periódico 20 minutos durante 3 semanas seguidas).Fueron finalistas entre cientos de bandas del concurso de talentos Puro Cuatro y su música a caballo entre el Rock Clásico Americano y el mejor Pop-Rock Británico del momento les augura un futuro prometedor.

Nos reunimos con los componentes del combo pacense Blame The Dog en un oscuro local de ensayo situado en un polígono industrial de Badajoz. La música de sus vecinos, El Desván del Duende, se filtra por las finas paredes forradas artesanalmente de aislante acústico por el propio grupo. “No os preocupéis, dice Alfonso, el cantante, en cuanto empecemos a tocar serán ellos los que nos oigan a nosotros.” En efecto, en cuanto Emilio (guitarrista) comienza a rasgar su guitarra y suenan los primeros acordes de Dancing in the Dirt, la muralla sónica que es Blame The Dog se muestra en todo su esplendor. Sin dejarnos tiempo a reaccionar, enlazan con “Lookin at the Door” y el diminuto local de ensayo empieza literalmente a estremecerse y a vibrar. Tras de ocho minutos de intensidad, melodía y potencia, abandonan la formación para relajarse y comenzar la entrevista.

Después de la tremenda descarga de energía eléctrica que acabamos de presenciar, confesamos al grupo que estamos un poco desorientados ya que hasta hoy sólo conocíamos el single “Sometimes”, un medio tiempo pop que coquetea con el country y la música de raíces americana. Rubén, el bajista, es el más rápido en contestar. “Para nosotros sólo hay dos tipos de música: música buena y música mala. No importa el estilo. Somos cinco personas en el grupo y cada uno aporta su punto de vista. Por eso las canciones son muy diferentes unas de otras.” Nacho, el batería, desmonta de su instrumento y profundiza un poco más en el tema. “Hay una división creativa dentro del grupo, en el buen sentido, claro está. La sección rítmica, bajo y batería, son el núcleo duro. Alfonso y Emilio son más poperos”. Lo dice un tío que se está bebiendo un batido de fresa, subraya Emilio, y el resto rompe a reír. “Donde confluimos todos, continúa Nacho, es en Queen, el mejor grupo de todos los tiempos para nosotros, matiza Nacho. En todos nuestros conciertos hacemos una versión de ellos”. Emilio lo corrobora vehementemente: “Freddy Mercury es Dios”.

El videoclip de “Sometimes” es uno de los pocos vídeos realizados de manera profesional en Extremadura, señalamos lo mucho que les ha ayudado en su carrera y nos interesamos por el proceso de grabación. Según Alfonso, “Hoy no se concibe un disco si no va acompañado de un videoclip, es una herramienta básica de promoción y lo que resulta más atractivo en las redes sociales”. “ Vinieron 18 personas de Madrid a grabarlo y lo dirigió Pablo Arreba, que tiene una larga trayectoria en ese sentido”, continúa Emilio. “La historia está bastante bien e identifica claramente la letra de la canción. Además, nos dejamos un buen dinero en hacerlo”.

Sabemos que grabar un disco es difícil y costoso en nuestro país. Preguntamos a Blame the Dog sobre la grabación de su disco homónimo. “Sacamos el disco hace un año y lo presentamos en El Corte Inglés de Badajoz” comenta Nacho, el baterista. “Nos costó 3,000 euros de nuestro bolsillo, que financiamos con actuaciones y premios. Ahora mismo seguimos presentándolo por toda la geografía española y componiendo nuevos temas para el segundo. Acabamos de tocar en Madrid y el público ha reaccionado muy bien”. En ese momento, Emilio suelta la bomba: “Vamos a dar un giro completamente nuevo para el próximo disco”. Todos saltan a la vez como un resorte: “ A ver si lo vas a contar todo, que es una sorpresa”. Emilio da marcha atrás, “no puedo contar nada pero es una apuesta que puede elevarnos a las alturas o hundirnos en la miseria”. Alfonso continúa: “Vamos a correr ese riesgo pero no es porque no nos guste lo que hacemos ahora. Estamos orgullosos de nuestra trayectoria. Pese a llevar sólo tres años, hemos tocado en sitios como el Festival Sonorama, donde no lo ha hecho ningún grupo extremeño. Nos gusta seleccionar mucho nuestros conciertos y cuidar al máximo nuestra imagen. “Es como los equipos de fútbol, apostilla Rubén, aunque sean buenos siguen fichando jugadores y probando nuevas tácticas.”

Viendo lo herméticos que se muestran con el futuro cambio de rumbo, decidimos hablar de otra cosa para cogerlos desprevenidos más adelante. Los primeros conciertos que recuerdan como público son un buen cebo. “Yo flipé en un concierto de Iron Maiden en Las Ventas cuando era chico”, dice Rubén. “Yo es que tan pronto escucho a Manowar como a Los Secretos”. “Es el heavy menos heavy que hay”, aclara Nacho. “Bueno, no tomo batidos de fresa pero cada uno hace lo que puede”, contesta Rubén en referencia al líquido rosa que está bebiendo Nacho (risas de todos). El primero grande que yo recuerdo fue Bruce Springsteen, fue lo que hizo que subiera al escenario por primera vez, prosigue Emilio. No me matéis, dice Alfonso, pero hace poco vi a Dulce Pontes y flipé con su voz. Como espectáculo, el de U2 fue uno de mis conciertos definitivos”.

Sacamos el tema del concursos de talentos de Puro Cuatro. “Entrar en el concurso de Puro Cuatro fue impresionante, dice Emilio. Quedamos entre los diez finalistas con la canción “Sometimes” en la categoría pop. El problema de este tipo de concursos es que al principio valora el jurado pero luego te meten en una final “online”. Ahí ya influye los fans que tengas, lo pesado que seas votando, los familiares que hayas conseguido engañar…etcétera. Al final gana el que más amigos tenga, no el mejor grupo. En cualquier caso nos vino muy bien la publicidad y fue una experiencia muy positiva a nivel personal”.

“Está aún muy reciente pero quedar entre los diez mejores de entre seiscientas bandas es muy satisfactorio”, corrobora Alfonso. Blame the Dog posee una imagen muy cuidada, propia del género musical que cultivan: Pop-rock para paladares selectos y oídos finos. Preguntamos al grupo hasta qué punto es importante la imagen en su formación. “La imagen es fundamental en nuestro grupo y casi en cualquier cosa que te propongas, quizás sea el 80% de nuestro éxito. Nos lo planteamos desde el principio. Una cosa que no nos gusta nada es que a veces la gente sale a tocar como si estuviera en el salón de su casa. Eso no puede ser”, afirma Rubén.

Alfonso desarrolla esa teoría: “No es que la música no importe, al contrario, cuando subes a un escenario, tienes que llevar lo musical muy ensayado del local y por eso pasa a un segundo plano. Nos planteamos los conciertos como espectáculo y, por tanto, salimos bien vestidos y a actuar, a interpretar”. En cuanto a la composición de las canciones, Emilio lo tiene claro. “Generalmente, Alfonso y yo venimos con una idea o una melodía y luego las trabajamos hasta el agotamiento. Es una labor de grupo. En todas las canciones hay cambios muy elaborados y muchas de ellas pasan de los cuatro minutos. No somos conformistas en ese sentido, probamos y repetimos las cosas hasta la saciedad.”

Ponemos sobre la mesa un tema peliagudo y preguntamos al grupo si cantar en inglés les perjudica o les beneficia. Todos se miran unos a otros y comentan “buena pregunta”. Imaginamos que tal vez, sólo tal vez, el cambio de rumbo al que antes hacían referencia pudiera ser un segundo disco en español. “Cantar en inglés puede ser un handicap ya que en España lo hablamos poco pero, de alguna manera, es una forma de hacerse más exclusivo y de diferenciarse, hay mucha menos competencia”, articula Nacho. “Yo no soy inglés ni lo pretendo pero trabajo mucho las canciones, al principio cuesta más, pero una vez que memorizo las letras sí me siento cómodo”, prosigue Alfonso. “De todas formas, cantar en español no es la fórmula mágica, no te asegura el éxito en absoluto”.

Entrevista: Javier Antón
Fotografías: Rocío Gallardo