Disfrutando de las últimas horas de la tarde en las dehesas de Barcarrota junto a los cantos de la aves crepusculares.

El viento en calma y la temperatura rondando los treinta grados al mediodía, invitan a recorrer las dehesas cercanas a Barcarrota durante las últimas horas de la tarde. Los rabilargos revoltosos y traviesos juguetean “incordiando” a una ternera retinta, mientras una piara de ibéricos chapotea en el prado encharcado de la vaguada. Aquí se han secado algunas encinas, quizás debido a la asfixia radicular. A lo lejos suena el melódico canto del alcaraván. Tras los pasos que me alejan del camino, levanto un chotacabras cuellirrojo casi cuando estaba a punto de pisarlo. Su vuelo es como el de un vencejo gigante pero, cuando se posa en el suelo ya no hay forma de encontrarlo. En esta comarca suele conocerse con el nombre de “engañapastores”, quizás por esa capacidad de pasar desapercibido, sin delatar su presencia. Su alimentación es totalmente insectívora y como método de caza emplea al mismo que el vencejo: abrir una enorme boca que engulle todo el insecto volador que quepa. Va cayendo la tarde y ahora comienza a cantar el autillo. Se trata de la menor de las rapaces nocturnas ibéricas que escoge las dehesas más densas o los bosques de rivera de la zona para criar. Su canto parece venir de una fresneda de la orilla del Alcarrache.

Chotacabras aves Extremadura birding Vivir Extremadura

Ahora domina el crepúsculo, el coro de grillotalpas, ranas y mochuelos silencia los demás cantos. No es verdad que al ponerse el sol la vida comienza a descansar, quizás es justo lo contrario.

Guadiana Internacional [Birding in Badajoz, Extremadura]

http://web.dip-badajoz.es/proyectos/guadiana_internacional/

Colaboraciones: texto: Juan Pablo Prieto, fotografía: Jacobo Hernández