“Rompe el mapa conocido. Él es el primero que entiende la globalidad”, Feliciano Correa.

Hasta 1513 América eran las Indias. Fue Vasco Núñez de Balboa, extremeño, de Jerez de los Caballeros para más señas, el que mostró a los europeos que había un mar después, el Mar del Sur, como él lo bautizó. “Rompe el mapa conocido. Él es el primero que entiende la globalidad”, manifiesta Feliciano Correa, cronista oficial de Jerez de los Caballeros. A ese mar luego lo llamaron Pacífico (el mayor océano de la Tierra y por un tiempo ‘el lago español’) y las Indias se convirtieron América. Han pasado 500 años desde que el jerezano, que huyó al Darién (actual Panamá) de las deudas y de la ruina que lo acompañaban en la isla de Santo Domingo, se subió en un monte para divisar él solo un mar del que le había hablado la población nativa. La gloria inicial fue suya, las intrigas y la historia, también. Cinco siglos después su figura despierta e inspira homenajes y críticas.

Ruta de Núñez de Balboa descubrimiento del Pacífico Vivir Extremadura

“Saber que había otro océano, más allá del continente americano, abría la posibilidad de recorrer nuevos territorios hasta llegar a las costas de Asia, navegando hacia el Poniente. Sirvió para poner en contacto más culturas, más pueblos, más personas, más lenguas. Y, dentro del propio Pacífico, abrió el camino para las relaciones de los españoles con las islas Filipinas, con las Marianas, con Japón”, comenta a Vivir Extremadura Rafael Rodríguez-Ponga, secretario general del Instituto Cervantes. “El verdadero valor de Balboa fue saber que aquello era un continente nuevo”, suma José Márquez, historiador y americanista, además de paisano con unos años de diferencia del conquistador. “El descubrimiento del Pacífico es uno de los hitos más importantes de la Historia universal”, añade Rodríguez-Ponga para dar más fuerza al aniversario. Opinión discordante tiene Paco Gómez Nadal, periodista y columnista de La Prensa de Panamá: “En Panamá, Balboa es una marca de cerveza, un rostro en una moneda que casi no circula y una estatua en la capital. La mayoría del país es ajeno a la historia, como en España, por otra parte”.

Jerez de los Caballeros, su cuna

En 1475 nace Vasco Núñez de Balboa en el seno de una familia de hidalgos venidos a menos que, de procedencia gallego-leonesa, vivían en la villa de Jerez de los Caballeros, muy importante en la época templaria y que por entonces pertenecía a la Orden de Santiago. “La villa tenía ya cuatro parroquias, estaba apartada de los grandes caminos pero era importante en dinero y presencia”, concreta Feliciano Correa. En la calle Oliva, sembrada de casas bajas blancas, está la casa natal del “Adelantado del Pacífico”, convertida hoy en Centro de Interpretación (el trabajo de los arquitectos Modesto García e Isabel Amores fue Premio de Arquitectura de Extremadura Obra Joven 2008).

Iglesia de San Bartolomé. Foto: Rocío Gallardo

Iglesia de San Bartolomé. Foto: Rocío Gallardo

A pocos metros (cuesta arriba o cuesta abajo, según el destino), se levanta esplendorosa la parroquia de San Bartolomé, en la que se bautizó Balboa, y una de las torres que vigilan y ofrecen personalidad a la ciudad. La pila bautismal del conquistador acaba de ser restaurada con fondos del Gobierno de Panamá, que se ha quedado con una réplica para instalarla en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en la Ciudad de Panamá, la más antigua del país. Y es que la pila fue hallada, soterrada, en el patio de la parroquia de San Bartolomé, junto a la sacristía, durante las obras de restauración del templo entre 1969 y 1972. Había dejado de utilizarse en la primera mitad del siglo XVIII.

Pila bautismal Núñez de Balboa Pacífico Vivir Extremadura

El alcalde de fines del siglo XV era Pedro Portocarrero, señor de Moguer y uno de los nobles que prestó dinero a los Reyes Católicos para la empresa del descubrimiento de américa –según Márquez-, con el que Balboa trabajaba de escudero. “Al ser escudero conoce el mundo de la hacienda y la administración; él sabe leer y escribir”, apunta el cronista de Jerez. Gracias a este empleo, siendo un adolescente viaja a Moguer y a Sevilla y conoce las historias del Nuevo Mundo, los proyectos cartográficos y decide embarcarse en la expedición de Rodrigo de Bastidas con la que recorre las costas de Panamá y Colombia. Con el dinero ganado se retira en la isla La Española, concretamente en Salvatierra de la Sabana, donde se dedica a la agricultura y la ganadería: “cría cerdos, pero como no hay bellotas les da dátiles”, puntualiza Correa. Las cosas no son como esperaba, las deudas le acechan y decide embarcarse de polizón en la expedición de Fernández de Enciso, que iba rumbo a tierra continental. “Lo descubrieron en medio de la travesía, quisieron abandonarlo en una isla desierta o ponerlo en una barca a su suerte, pero la intervención de los compañeros hizo que se quedara. Porque él conoció aquellas tierras antes y servía por tanto de referencia a los que iban al frente de la expedición”, resume José Márquez.

Foto: Rocío Gallardo

Foto: Rocío Gallardo

Un avistamiento solitario

Llega al Darién y se constituye en líder e incluso funda en 1510 el primer establecimiento permanente en tierras continentales americanas, Santa María la Antigua del Darién (situada en lo que hoy sería Colombia). Continúa el relato en la voz de Miguel de la Cuadra Salcedo, director de la Ruta Quetzal BBVA -que este año “conmemorará la gesta” de Balboa-: “Tuvo la fuerza de hacer las paces con los 25 caciques de los indígenas ‘Cueva’. Uno de ellos, Ponquiaco, fue quien le dijo que desde una montaña se podía ver otro mar. Y así el 25 de septiembre Balboa divisó desde aquel monte La Mar del Sur y el 29, el día de San Miguel, bajó hasta el golfo y se metió en el agua, tomando posesión de ese océano en nombre de los Reyes de España”. O en nombre de Castilla, como sostiene Márquez, quien insiste que la historia es cuestión de fe y que nunca es justa. Lo que es claro, como precisa Rodríguez-Ponga, es que Balboa era plenamente consciente de lo que hacía y no llegó al Pacífico por casualidad o equivocación. De hecho, decidió vivir el momento del avistamiento del mar él sólo; sabía de la importancia del momento. Aunque 27 fueron los hombres que recorrieron la selva, con la dureza y complicaciones que conllevaba, en busca de la mar; y entre ellos había otro jerezano: el capitán Diego de Albitez.

“Después hay muchas intrigas. Le acusan de haber abandonado a Enciso, de haberse apropiado de cosas, pero todo era injustificado, todo era envolverlo en una intriga porque en esta zona las pasiones se desatan porque la gente buscaba poder, oro, riqueza, fama, títulos… Hay una lucha personal”, añade Márquez. Y es que el final de Balboa dista mucho de la gloria: murió decapitado. Algo que sirve, desde el punto de vista de Rodríguez-Ponga, para “agrandar aún más su prestigio y su leyenda como héroe”; y apunta que “no fue el rey quien lo mandó ejecutar, ni mucho menos, porque aquello sucedió en Panamá y el rey estaba aquí, en España, por cierto sin teléfono, ni correo electrónico…El rey le concedió el título de Adelantado de la Mar del Sur y Balboa murió reiterando su lealtad al rey”.

Estatua de Núñez de Balboa en Jerez de los Caballeros. Foto: Rocío Gallardo

Estatua de Núñez de Balboa en Jerez de los Caballeros. Foto: Rocío Gallardo

En este relato falta la figura de Pedro Arias Dávila, conocido como Pedrarias, que llegó de España como nuevo gobernador (en esa expedición había otro jerezano, Hernando de Soto, que sería el conquistador de la Florida, recuerda Márquez) y que se convirtió en claro enemigo de Balboa, a pesar de que casó a una hija con el jerezano (que convivía en América con una mujer nativa conocida como Anayansi, hija de un cacique local) por poderes. “Las tensiones entre dos marcaron esa época. Primero por el trato con los indígenas, el concepto tan distinto que tenían uno de otro: uno era un conquistador por el hierro y el otro un pacificador y un colonizador”, sostiene Márquez. Son varios los historiadores que destacan las buenas relaciones que Balboa tuvo con la población nativa. “Él se había criado en una villa multicultural porque en Jerez había judíos, moros, cristianos… gente de todo tipo… Por lo que no le sorprende lo que encuentra en América”, contextualiza Feliciano Correa. “Tuvo muy buena relación con los caciques locales, son los nativos los que le informan de la existencia de otro mar, además compartía su vida con una india”, añade. Pero analizar la historia, bien sea en un conversación o en un texto periodístico, debe reflejar el contexto: “Núñez de Balboa era un conquistador, no un político demócrata –no había de eso en su tiempo-. Podemos maquillar su historia al compararla con otros más sanguinarios, pero la realidad es que la conquista, necesariamente, incluyó la dominación y el control de las poblaciones indígenas”, apunta Gómez Nadal.

A Balboa le cortaron la cabeza en 1519 en Acla y de que fue Francisco Pizarro, también extremeño, de Trujillo para más señas, y conquistador del imperio Inca (territorio del que ya había oído hablar Balboa) el que lo capturó.

Año de homenajes

500 años han pasado de estos episodios y la historia se torna ahora en homenajes y actividades conmemorativas (“se está perdiendo la oportunidad de reflexionar sobre las consecuencias del modelo colonial en la Panamá actual”, critica Gómez Nadal). Por ejemplo, la Ruta Quetzal BBVA recorrerá este año la selva del Darién hasta llegar al Mar del Sur. Un camino similar al del Proyecto Descubridores, iniciativa de Atrevida Pro y Piruleta y Media que, gracias a fondos de crowdfunding, grabarán un documental sobre el recorrido de Balboa. “No queremos hacerlo desde el punto de vista de la conquista o la importancia política, sino desde el punto de vista físico y todos los esfuerzos que hizo el personaje. Además Balboa tuvo una labor diplomática, no perdió a ningún nombre en la travesía, algo impensable, tenía gran carisma y personalidad y fueron las envidias las que lo mataron”, sostiene Alberto M. Flechoso director del proyecto.

Imagen de Núñez de Balboa en el Museo Naval.

Imagen de Núñez de Balboa en el Museo Naval.

Finalmente, multitud de actos se han programado en Extremadura; el primero de ellos, la inauguración de la pila bautismal. “El origen extremeño de Balboa debe servir para llamar la atención sobre Extremadura, para atraer a turismo nacional e internacional, para generar un nuevo interés”, sostiene Rodríguez- Ponga. La casa natal en Jerez de los Caballeros ya ha notado esta influencia: más de 200 visitas recibió en el ‘puente de diciembre’, por ejemplo; cifras nada habituales. Por delante, un año lleno de ideas e iniciativas; una buena oportunidad para la reflexión y el conocimiento.

Texto: Mª Ángeles Fernández

Fotografías: Rocío Gallardo

Este texto pertenece al especial Turismo histórico del número 40 de la revista Vivir Extremadura, junto con la Un recorrido por la Extremadura de los Reyes Católicos.

En Vivir Extremadura encontrarás información y noticias diferentes de Extremadura. (Reportaje publicado en el número 40 de la revista Vivir Extremadura)

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