En las Húrdes aún se recuerda casi con veneración al tío Pichu, el patriarca, del que se dice que medía casi dos metros, que fue padre de 17 hijos, y que era capaz, además, de atender y cuidar a más de 500 colmenas esparcidas por las fragosas serranías. También relatan que imponía tanto, no sólo por su corpulencia sino por su personalidad, que el Doctor Marañón o Don Luis Buñuel se referían a él como Don Cirilo.

En Cáceres, por la barriada de las minas, en la taberna del Conde, cuando se anuncia ya la primavera se escucha hablar de Tomás el cojo, en tiempos minero y en tiempos rebusca. Cuentan que, pese a padecer cojera, pocos eran capaces de andar con tanta soltura por los berrocales y los riberos a la rebusca del espárrago. En una mañana dicen que era capaz de llenar de los mejores espárragos las aguaeras de la derby, y que al principio del restaurante Atrio, y estando él en vida, en los restaurantes no entraban ni espárragos ni criadillas que no hubiesen venido del buen tino y de la mano de Tomás el cojo.

 

Antonio, el de la tele

Y ahora, en las tabernas, en las casas, se oye hablar de Antonio Granero. Todos esperan que aparezca en pantalla, como cada día, “en la tele de aquí, en la extremeña”. Antonio ha sido elegido Mejor Cocinero de Extremadura, “y el Bocuse D’Or si tiene que venir vendrá y sino a seguir”. Así es Antonio, del Bocuse D’Or salta a hablar de la cocina clara, llana, de casa, de la cocina de subsistencia.

“Lo que hago en mi programa de la Tele, en En su Punto, de Canal Extremadura Televisión, es lo que hago en mi casa”. Y nos revela uno de sus secretos: “no tener nada previsto, salir al mercado y ver qué hay bueno hoy”.

Y, en la taberna, es fácil escuchar hablar de la mano de Antonio “la mano que tiene este chico con los productos silvestres, pero silvestres, silvestres, los que se encuentran en nuestros campos”. Y hablan de las maravillas que hace con tagarninas, borrajas, marujas o pamplinas… Y con los espárragos. “Sí, el espárrago silvestre es uno de los productos que tenemos el lujo de encontrar en Extremadura”. Buen elemento para maridar y “sólo un secreto: cogerlos en su punto, cuidado que no estén espigados”.

Pero Antonio es de revelar todos los “secretos”, entre comillas, que se le vengan a la cabeza: “si lo marcamos con aceite de oliva, un poquito, se hace una película en torno al espárrago y podemos congelarlo sin que pierda sus atributos… Si lo congelamos sin saltear, pierde agua y perdemos sabor”.

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Fotografías: Álvaro Fernández Prieto