Aniceto Mesías Iglesias se define como enólogo, perfeccionista, romántico y “afrancesado”. Estudió en Avignon. Aniceto fue el primero que lanzó al aire en Extremadura las burbujas de cava, y uno de los que fue hasta el final en el contencioso con los catalanes ante la Denominación de Origen Cava. Y criticó el boicot que, en 2004, se hizo a los cavas catalanes, “la calidad no se puede vender”. Hoy, en su bodega Vía de la Plata, en Almendralejo, nos muestra con un orgullo imposible de disimular su Cava rosado, “garnacha con un pelín de chardonnay”. Nos zambullimos en un mar frambuesa con matices violáceos. Fresco, vivo… “10.000 botellas de este cava este año, no queremos cargarnos”. Aniceto vuelve a recordar a su padre, quien comenzó con la tradición, y a su hermano, el investigador José Luis Mesías, considerado el padre de la enología en Extremadura. Y sigue llevando el romanticismo por bandera, y con mucho orgullo.

Lo importante es la continuidad de un proyecto. No hay que hacer sólo una genialidad sino hacer todos los días una cosa bien hecha.

Hacer un producto que se sale de lo normal en una zona no vocacional y en un sitio donde no se consume puede parecer que es la mayor tontería del mundo, es un romanticismo. Sí, es eso, un romanticismo.

¿La polémica sobre si aquí se puede hacer cava o no?... Yo fui y soy muy respetuoso, lo único que veía es que el territorio que teníamos alrededor tenía más alicientes para hacer un producto de baja calidad porque había demanda de baja calidad. Sin embargo, veía que los que aquí pedían baja calidad, salían por ahí y sí demandaban calidad… así que por qué depender del otro.

Algunos cuando las cosas van bien no se preocupan. Sin embargo, los inquietos, que somos a los que llaman pesimistas, vemos que cuando las cosas van bien es cuando tenemos que pensar más. Si se acostumbra al cuerpo y a la mente a vivir extraordinariamente, y al día siguiente se encuentran que tienen que vivir mal, cómo les dices a ese cuerpo y a esa mente que van a peor. Lo mejor es complicarte un poquito el día anterior para al día siguiente tener la misma cota.

Si estás en una habitación cerrada, aunque todavía no falte el aire, haz una ventana rápido para después poder salir o respirar.

Cuando degollé la primera botella de cava, en 1983, salió en La Vanguardia de Barcelona: En Almendralejo se ha degollado la primera botella de cava. Fueron días en los que todo el mundo llamaba. Había cola en la bodega para tener esa reliquia de artículo y eso que no tiene nada que ver con lo que hacemos ahora.

Dicen que los primeros egoístas del mundo somos los románticos, porque hacemos las cosas bien para que el mundo sea mejor para que uno mismo sea algo, sino no sería nada… Una persona con alma en un mundo que carece de alma se aburre.

Yo soy un afrancesado. Las cosas que hacen son extraordinarias y la enología es francesa y Francia está unida al amor, así que el vino está unido al amor y el champagne o el espumoso es prioritariamente francés… ¡olalá! No hay vuelta de hoja, el vino es una sensualidad total.

Francia es perfección y orden… pero el sol es necesario y ellos no lo tienen, lo tenemos nosotros.

A veces nos queremos poner la corbata y dejar la realidad del trabajo y un director debe ser el primer currante. Me aburre el presidencialismo que hay en este país.

Texto: Mari Cruz Vázquez

Fotografía: Álvaro Fernández Prieto