Yuste, la historia y el fin de un imperio

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En la falda de la sierra, próximo al pueblo de Cuacos y prácticamente escondido a la vista hasta situarse a escasos metros, se yergue pétreo el Monasterio de Yuste, Patrimonio Nacional. Su origen data del año 1402 y, según refleja la historiografía oficial, estuvo permanentemente habitado por una comunidad de religiosos ermitaños. Al menos, hasta que fueron relegados por los monjes de la orden de San Jerónimo.

Pero el hecho que lo señala con luz propia en el calendario sucedió siglo y medio después, en 1556, cuando el emperador Carlos I de España y V de Alemania decidió retirarse a este aislado rincón tras abdicar de su poder. Fue en este rincón extremeño donde el entonces hombre más poderoso de la Tierra decidió ubicar su particular ‘refugio del guerrero’. Meses antes había vivido sus momentos más complicados en el campo de batalla: su antiguo aliado, el duque Mauricio de Sajonia, había tomado Tirol y avanzaba hacia Insbruch, en el contexto delas guerras de religión que mantenían los católicos contra los príncipes luteranos de Alemania.

Monasterio de Yuste

Monasterio de Yuste

Se adosó para la ocasión una casa de dos plantas y cuatro habitaciones cada una para poder alojarle junto a su séquito. En la actualidad aún se conserva parte del mobiliario del emperador: la litera, la silla articulada, un reloj en planta bronce, además de diversos objetos de arte sacro.

El Monasterio de Yuste cuenta con una iglesia de estilo gótico y cabecera poligonal, además de dos claustros, uno de ellos también gótico y el otro renacentista (del siglo XVI). Son las edificaciones más antiguas. Fue en la cripta de la iglesia, que hoy está abierta al público, donde quiso ser enterrado Carlos V, si bien nunca se cumplió su voluntad: en un primer momento su cuerpo fue enterrado en el altar mayor dela iglesia y finalmente su hijo, Felipe II, trasladó sus restos al Monasterio del Escorial, en Madrid.

Una huerta y un estanque completan el conjunto. Se especula con que el paludismo por el que murió el emperador pudo ser provocado por los mosquitos de dicho estanque. Antes de morir, el emperador tuvo que dividir el gobierno del imperio entre su hijo Felipe y su hermano Fernando, por diferentes y graves problemas.

La nueva vida del Monasterio

Hoy este rincón escondido en las faldas de la Sierra de Gredos, en la extremeña  comarca de La Vera, vive un nuevo esplendor. El Monasterio de San Jerónimo de Yuste se integró en Patrimonio Nacional en 2004. Y ahora, además de ser sede de la Fundación Acadmemia Europea de Yuste, dedicada a revalorizar la estrecha vinculación del Monasterio de Yuste con la vida y muerte del emperador Carlos V, y a reforzar la integración europea a través de la promoción de la ciudadanía activa, la cultura, la política social, la formación y la investigación. Ha revivido la vida monacal en su interior: desde hace tres años viven monjes polacos de la Orden de San Pablo.

Pero no es sólo el Monasterio de Yuste el que ha revivido, también lo hace su más ilustre inquilino. La actual serie que emite La 1 de TVE repasa la vida de Carlos V, que da vida el actor Álvaro Cervantes, y por supuesto se grabaron algunas escenas en este rincón de Extremadura. Las secuencias aquí grabadas son “muy intimistas”, según el canal de televisión, con la intención de retratar lo que supuso el retiro de un rey.La figura del emperador está más que presente en los últimos años en Cuacos de Yuste gracias a un nuevo grupo escultórico: un espectacular altorrelieve que tiene nueve metros de ancho por cinco de altura y un peso de diez toneladas, obra del escultor-pintor mexicano Carlos Terrés y que fue realizada en el país azteca.

 

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