Villanueva del Fresno, dehesas de frontera

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Lugar de frontera, en otro tiempo bajo soberanía portuguesa, Villanueva del Fresno es la localidad más meridional de la ya meridional comarca de Llanos de Olivenza. Zona de dehesas de encinas y alcornoques que sobrepasan los calificativos, el serpenteante río Alcarrache, la presa de Cuncos y el Gran Lago Alqueva tiñen de azul y frescor una de las zonas más características del bosque mediterráneo. Y añaden además un ecosistema ripario a la descripción física y geográfica. Destino micológico, que venera a los gurumelos (una fiesta transfronteriza anual los tiene como protagonistas), y ornitológico, la mayor parte del municipio está protegido por las figuras de Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves. El senderismo, la caza, la pesca y las actividades acuáticas confieren además un panorama que invita a conectar con la naturaleza en un paraje único.

río Alcarrache Vivir Extremadura birding

Foto: Víctor M. Pizarro

 

Las calles amplias y rectas dibujan un singular mapa, caracterizado por una arquitectura sobria, de casas blanqueadas de dos alturas, con balconadas, enrejados y portales, identidad de este municipio pacense. Minada por una incursión portuguesa en el siglo XVII, la ciudad tuvo que renacer y reconstruirse. La sobriedad marcó entonces su urbanización, que arranca de la espectacular plaza de España, donde el edificio del ayuntamiento, de estilo neoclásico, confiere una postal única.

La repoblación de Villanueva trajo habitantes negros (muchos portugueses) y también moriscos, así como casas pulcras e impolutas; también se construyó entonces la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción y hasta que estuvo levantada se utilizó la ermita de San Antonio como parroquia, ya que fue uno de los edificios que quedó en mejor estado tras la destrucción de las guerras con Portugal. De su vida anterior quedan los restos del castillo de Cuncos, seña de un antiguo asentamiento islámico. Los templarios hicieron también suyo este lugar. Y después de años en mano de la Corona y de diferente nobleza, el municipio se constituyó oficialmente para quedar integrado en el Partido Judicial de Olivenza, comarca hoy compuesta por once pueblos y arropada por interminables dehesas y ribereña del Guadiana en su tramo más internacional.

Dehesas de Villanueva del Fresno. Foto. Ester García

Dehesas de Villanueva del Fresno. Foto. Ester García

El puente de la Bogaña, del siglo XVI, es un ejemplo de lo hermoso de las rutas y parajes que bordean Villanueva. Como el Corredor Ecológico y de la Biodiversidad del Alcarrache, salvaje curso que se encaja en el terreno ofreciendo hermosas estampas, apreciadas especialmente por las grullas que han elegido este rincón de frontera para invernar.

Texto: Mª Ángeles Fernández (Incluido en el número 42 de la revista Vivir Extremadura)

 

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