Pepe Viyuela: “Los bufones han tenido un trabajo muy duro”

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Un repensar el porqué y el más allá del humor. Vuelta de tuerca, pellizco, flexibilidad, disolver grumos, arropado, abrazado, signo de inteligencia, comprensión. Charlar a solas con este cómico-payaso-actor, y licenciado en Filosofía (“que no es lo mismo filósofo”), y poeta en momentos de inspiración, todas las definiciones en el mismo tiempo e importancia, implica desplegar un completo árbol de acepciones que ridiculizan las entradas de cualquier diccionario. Quizá porque su forma de pensar no puede encasillarse en acepción alguna. Pepe Viyuela es un tipo distinto.

Lleno de matices y de rostros, y de muecas –la sesión de fotos fue una desternillante muestra-, la conversación ahonda en sus inquietudes y su querencia por Extremadura. El Festival de Teatro Clásico de Mérida le abrió las puertas de una región en la que ha encontrado un rincón para descansar pero a la quiere seguir descubriendo. La curiosidad es su guía. Y la risa su principio. Acaba de fallecer el payaso Miliki. Un día triste, y alegre a partes iguales. “Es un poco contradictorio pensar en un payaso con tristeza, creo que merece más la pena seguir pensando en él con la sonrisa que nos hizo aparecer y aflorar a lo largo de toda su vida”, arranca la conversación. “Na-na-ni-a-naaaa…”, continúa recordando ese soniquete típico de los payasos de hace unas décadas.

¿Nos podemos reír de todo?

De todo quizás no, hay que cosas que no tienen maldita la gracia. Pero es cierto que muchas veces no se va buscando solamente la sonrisa, sino dar un pellizquito. ¿Quién diría que el humor que despliega El Roto en sus viñetas diarias te hace carcajear? No es eso lo que busca, pero no deja de ser humor. El humor tiene recovecos, recorridos y caminos que no tienen por qué terminar directamente en la carcajada, ni siquiera en la sonrisa, sino en una especie de vuelta de tuerca que provoca esa mirada de la realidad especial, que es la del sentido humor.

Pepe Viyuela 2 Vivir Extremadura Alvaro Fernandez Prieto

Siempre hay unos límites, entonces.

Más que límites, creo que la forma de tratar determinados temas inevitablemente te lleva a un tono, humor negro, sarcástico, al humor ácido, que no necesariamente desembocan en carcajada. Pueden terminar incluso en la lágrima, en el pellizco; pero por eso no deja de ser sentido del humor.

Has afirmado que el payaso es una buena herramienta para mirar la realidad, ¿qué aporta esta visión?

Aporta sobre todo una actitud de flexibilidad. El humor combate el dogmatismo, esa visión de la realidad excesivamente oscura que provoca la mirada granítica. El sentido del humor lo que hace es disolver grumos y posibilitar la comunicación y la convivencia. Puedes estar con alguien a quien no has visto nunca y si estás sonriendo te sientes más cerca, te sientes enseguida arropado, abrazado, comprendido o, por lo menos, aceptado.

¿Hay que ser inteligente para lograr eso?

El sentido del humor es fundamentalmente un signo de inteligencia, es una capacidad para mirar, una perspectiva distinta. El ser humano es el único animal que está dotado de ese sexto sentido, el sentido del humor.

Actor, cómico, poeta… ¿has encontrado tu hueco o hay muchos?

Hay muchas rendijas y recovecos en los que uno en un momento determinado se sitúa para abandonarlo inmediatamente después e irse a otro. Si puedes evitar el dedicarte a una sola cosa, mejor. Incluso, aunque tengas una profesión, tienes un montón de luces y eres un auténtico laberinto con un montón de posibilidades; buscar dentro de ese laberinto es hermoso. Tiene muchos alicientes buscar aventuras dentro de tu propia vida, cambiar de lugar, cambiar de aspecto… No sólo en el aspecto físico sino mental, cambiar de ideas. Lo que hablábamos antes del dogmatismo, intento huir bastante del dogmatismo; evidentemente debemos tener unos principios, pero no nos pueden llevar a la tiranía, a machacar a los demás por mantenerlos a ultranza. Creo que conviene sopesarlos, someterlos a juicio e incluso reírse de ellos. Reírse de uno mismo.

Hablas de cambiar pero llevas bastantes años en un trabajo diario (la serie de televisión Aída, en la que encarna a Chema).

Aunque lleve ocho años con la serie, no me he aburrido ni un solo día, siempre hay posibilidades de encontrar estímulos nuevos haciendo el mismo personaje. De hecho, la profesión de actor te permite vivir constantemente en un carnaval. Es un juego constante y si te aburres de jugar tendrás que cambiar, pero yo todavía no me he aburrido en este juego.

Pepe Viyuela 3 Vivir Extremadura Alvaro Fernandez Prieto

A pesar de los madrugones…

Por supuesto, cuando quieres conseguir algo el esfuerzo es fundamental. El juego no tiene por qué estar carente de rigor, hay unas reglas y una serie de hábitos que tienes que observar y de disciplina que tú tienes que auto-imponerte y permitir que te pongan otros.

¿Te ha atrapado la televisión?

Más que atraparme me ha seducido. Es un medio que tiene muchísimas posibilidades, pero también tiene muchísimos inconvenientes y peligros; puede convertirse en una herramienta nefasta y en un elemento que contamine y que nos quite muchas horas.

El hecho de estar en una cadena concreta, con una línea comercial, imagino que marca más límites.

Yo trabajo para una productora que condiciona sus trabajos según el cliente. En este caso Telecinco tiene una línea que todos conocemos y desde el principio Aída ha encajado dentro de esa ideología. Es algo que no hay que perder de vista, para quién trabajas y si estás de acuerdo con ello sigues adelante y sino te vas. Es ficción y eso también nos da cierta libertad, porque Telecinco trabaja mucho su realidad, el tema del corazón y con eso no tenemos nada que ver. Estamos haciendo ficción e incluso nos permite reírnos, en un momento determinado, de los propios contenidos de la cadena, jugar con ellos.

¿Eres de los que se levantan y miran las audiencias?

Con el tiempo te acabas acostumbrando a eso. Además es un tema que va a ser motivo de conversación durante la mañana. Llegas el lunes y ¿qué hicimos ayer? Forma parte del trabajo ver los resultados de lo que haces.

Hablando del día anterior, en el capítulo de ayer hacías de profesor de risoterapia, ¿hacen mucha falta terapias de risa?

Hace falta el humor y cada uno la busca como puede. Necesitamos estímulos positivos para tirar adelante y también ese otro punto de vista que nos permite analizar la realidad más jocosamente, puede ser con la idea de amortiguar, pero no con la idea de adormecer. El humor más que narcótico debe ser revitalizante, una forma de estimularte para seguir adelante. Necesitamos la risa mucho más que lágrimas.

Pepe Viyuela Vivir Extremadura Alvaro Fernandez Prieto

¿Qué te ha aportado el de estudio de la Filosofía en tu vida diaria, en tu forma de vivir y de estar?

Creo que ha sido el fomento de la curiosidad, de preguntarme por el motivo. El gran motor de la humanidad ha sido preguntarse cosas, más que intentar dar respuestas. Si algo me ha enseñado la Filosofía es que no hay que dejar de hacerse preguntas.

¿Eres más de autores clásicos o los prefieres contemporáneos?

Depende del momento. Ahora mismo estoy muy enganchado con la Filosofía griega, que estudié en su momento pero que con el tiempo se me va olvidando. Volver a los clásicos es todo un estímulo. Ahora estoy leyendo La poesía del pensamiento de George Steiner, y ahí estoy encontrando una especie de frontón en el que lanzo mi pelota y me devuelve un montón de pelotas nuevas que yo tengo que buscar y analizar.

¿Te ayuda a entender la realidad o a olvidarla?

De la realidad no conviene huir, hay que estar muy atento. Hay que estar informado, tanto de los grandes medios que te informan como quieren, pienso yo que de alguna manera condicionados, a buscar otras alternativas informativas, la propia calle… Estar muy en contacto con la realidad creo que es muy necesario. La ancianidad y la vejez se mide más por tu desconexión de la realidad que por los años que cumples.

Imagino que sí estarás al tanto de que la asignatura de Filosofía cada vez tiene menos peso en los planes de estudios.

Supongo que tiene algo que ver con esa visión del mundo materialista. Buscamos crear gente para producir más que ciudadanos que piensen. Y es un gran error. El pensamiento, la creatividad, el arte, las humanidades han tenido un sitio a lo largo de la historia fundamental que ahora se está perdiendo; no se fomenta el sentido crítico. Cuando uno se dedica no solamente a pensar cuánto dinero va a ganar con la carrera que esté estudiando sino qué le va a aportar espiritualmente y cómo le va a ayudar crecer humanamente se hace mucho más crítico, mucho más, incluso diría, peligroso para esos poderes de los que hablamos y que dictan los programas de estudios que, lamentablemente, carecen cada vez más de esa parte fundamental de la educación.

Vamos a hablar de Extremadura, ¿cómo mira Pepe Viyuela esta región?

Como un lugar por descubrir porque, aunque llevo ya unos años yendo y visitándola, cada vez me sorprende más y cada vez me encuentro con gente que me dice, ‘¿pero no conoces esto?, ¿no conoces esta zona?’. Es un lugar todavía por descubrir, con lo cual, volviendo al tema de la curiosidad que hablábamos antes, es una gran caja de Pandora que tengo que abrir todavía y que me tiene que sorprender mucho más. Desde el punto de vista de territorio, es una comunidad extensísima y muy variada, tiene meseta, dehesa, tiene montaña, tiene ríos… En fin, hay una infinidad de paisajes, de pueblos, de rincones por descubrir cada vez que uno va.

Sueles ir a trabajar y a descansar.

A trabajar donde más voy es a Mérida y a descansar donde suelo ir a La Vera que es el lugar en el que hemos encontrado un sitio de fin de semana, por lo menos de momento, ya veremos si algún día no se acaba convirtiendo también en una residencia fija. Es un sitio que tiene muchos alicientes.

El Festival de Mérida este año ha tenido polémica por la creación de los Premios Ceres, que algunos critican costaron mucho dinero… Creo que estuviste en la gala, ¿te pareció una iniciativa interesante?

A mí, al margen de que el presupuesto no lo conozco y por tanto no puedo opinar, como imagen me parece una gran idea, y es algo que no sé cómo no se ha hecho antes. Además es una forma de que todo el mundo sepa, aparte del Festival, que desde Mérida se apoya al teatro y de que haya, dentro de la profesión, una referencia constante a Mérida.

Pepe Viyuela 4 Vivir Extremadura Alvaro Fernandez Prieto

¿Sigues vinculado a la oenegé Payasos sin Fronteras?

Sí, sigo siendo socio. Hubo una época en la que estuve muy ligado a la junta directiva, a la toma decisiones, pero ahora estoy como empecé, como socio. Hace tiempo que no viajo y lo echo de menos. Mi idea es volver a participar en alguna expedición cuando el trabajo me lo permita.

¿Qué te aportaron esos viajes?

Estuve en Kosovo, en Irak y en Palestina, tanto en Gaza como en Cisjordania. Lo que me ha aportado es la sensación de que el trabajo de payaso merece mucho más la pena cuando se hace desde el punto de vista vocacional. Enriquece mucho más al espíritu cuando se hace desde ese plano que cuando trabajas por dinero; te das cuenta de cuál es el verdadero valor del payaso. Cuando lo sitúas en espacios especialmente conflictivos te das cuenta de que, esto que comentábamos al principio, el sentido del humor puede ayudar a la convivencia y a reparar heridas que están situadas en una zona muy profunda del ser humano, las heridas que provoca la guerra. Los payasos cuando viajamos a estos sitios contribuimos a difundir la idea de un ser humano alejado de la violencia, de las armas.

Has dicho que las guerras estallan cuando se acaba el sentido del humor, ¿hay mucha gente sin sentido del humor hoy?

No creo que sea un mal de nuestros días, hoy lo que pasa es que tenemos un mayor poder destructivo, pero la mala leche ha estado presente a lo largo de la historia. Y los bufones han tenido un trabajo muy duro y han muerto muchas veces a manos del poderoso. El cabreo, la mala leche, la intransigencia, la intolerancia han estado presentes a lo largo de toda la historia.

Has vuelto a tu espectáculo de hace más de 20 años, Encerrona, ¿ha sido miedo al futuro o al fracaso porque sabías que el éxito estaba asegurado? Te lo pregunto porque has dicho en alguna entrevista que es bueno fracasar y levantarse.

Más que bueno es inevitable. Fracasamos todos los días un montón de veces y la historia del ser humano es la historia del fracaso constante. Frente al fracaso no hay que dejar lugar a la frustración, hay que reinventarse. Y de eso habla mucho el payaso, el payaso es un ser que fracasa constantemente y que, lejos de ocultarlo, lo convierte en una fiesta, lo comparte.

¿Cuándo te volveremos a ver por Extremadura?

En cuanto pueda me escapo.

Texto: Mª Ángeles Fernández

Fotografías: Álvaro Fernández Prieto

En Vivir Extremadura encontrarás información y noticias diferentes de Extremadura. (Entrevista publicada en el número 40 de la revista Vivir Extremadura)

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1 comentario

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