Estrella Morente: “Lo unánime suele ser bastante aburrido”

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La voz rota, al igual que el alma. La ilusión otra tanta y a partes iguales. Naturalidad y libertad. Pasión. Han pasado más dos años desde aquel cante en llanto, en lamento profundo y quedo, de Estrella Morente ante el féretro de su padre y maestro, Enrique Morente; de aquel “empieza el llanto de la guitarra”, poema de Federico García Lorca, emergiendo sobrecogedor; de aquella ‘Habanera Impasible’, quejido hondo, que forma ahora parte de ‘Autorretrato’, el nuevo disco de la cantaora flamenca después de seis años de silencio, discográfico porque su voz siempre estuvo. La voz tomada por un resfriado primaveral inoportuno. Restan apenas tres días para mostrar al público londinense su nueva criatura –“mi último hijo, para mí ha sido como un parto, desde luego”- y la ilusión se apodera de sus palabras, dejando incluso a un lado la extemporánea tos para animarse a cantar, a través del teléfono, ese “no te arrimes a los zarzales”, verso característico de la no menos conocida ‘En lo alto del Cerro de Palomares’, que califica como “extremeño puro”.

La voz iluminada cuando habla de su padre: “Era un enamorado de los sentimientos extremeños”. Cuatro meses faltan para verla inaugurar el XVII Festival de Guitarra Ciudad de Coria e incluir al público extremeño en una gira que le ha llevado al Teatro Real de Madrid, al Sadler’s Wells de Londres, al Teatro Maestranza de Sevilla o al Palau de la Música de Barcelona. “Está siendo un sueño poder entregar y recibir de esta manera”. Conversación generosa, honda, serena y locuaz, Estrella Morente recita (y también dibuja) mientras habla.

Foto: Gregori Civera

Foto: Gregori Civera

Has dicho que este disco es un tesoro…

Claro que es un tesoro; para mí es muy importante todo este trabajo porque es de mi padre, que él fraguó e ideó, forma parte de él… Para mí es tan importante tener un trabajo de Morente, tan suyo… Este disco es algo especial porque me enseñó a ser respetuosa con lo que quería hacer, pero me hizo libre… ¡Y la ilusión tan grande que él tenía puesta! Este trabajo ocupaba gran parte de los últimos momentos de su vida, ¡imagínate lo cargado que está! De manera natural, por inercia, está plasmado ahí algo muy importante que es la pasión de Morente por la música, por las libertades, por los nuevos caminos, por los desvíos musicales… ¡Claro que es mi tesoro! Y además tiene connotaciones muy importantes: tener a Michael Nyman, Path Metheny, Paco de Lucía, Tomatito, los Ketama… Tenerlos no hubiese sido posible si no estuviera producido por Morente. ¿Y cuándo voy a tener otro disco así? En general la acogida ha sido súper positiva, un abrazo inmenso a este trabajo.

¿Por qué te sientes tan libre ahora?

Yo soy cantaora flamenca, siempre me he considerado flamenca, es nuestro modo de vida y nuestra mejor manera de emplear nuestro tiempo libre. Pero mi padre era un hombre que, independientemente de que viniera del flamenco, que lo conocía como nadie, era alguien que se llevaba muy bien con los rockeros, no tenía necesidad de ser muy moderno, o de fusionarse… En el trabajo de Soleá Morente, que es mi hermana, con Los Evangelistas se ve la confirmación de esa unión y naturalidad que mi padre tenía con la música. Mi padre es un rockero más de Granada, pero su locura, su pasión, su fuente de vida era el flamenco…Tú eres flamenca pero eres libre, me decía. ¿Por qué no vas a poder hacer tu música, lo que tú sientes? ¿Por qué no se puede componer con la música de Michael Nyman un poema de San Juan de la Cruz? Sería una herejía quedarse sin hacerlo si uno lo siente.

Imagino que será difícil llevar este trabajo al escenario por todo lo que conlleva.

Está siendo mucho más sencillo de lo que yo pensaba. Fue más dolorosa la última parte de la grabación del disco. El disco quedó acabado por él de producción y a mí me quedaba meter la voz de la seguidilla final. ¡Eso fue una barbaridad! Lo tuve que grabar en un momento tremendo, muy trágico, de mucho sufrimiento, nefasto. Fue mucho más doloroso ese momento de desolación que ahora con el público que te da calor, con los músicos… Yo sé que habrá gente a la que le guste más y a otra que le guste menos; y eso es bueno, que haya todo tipo de opiniones. Lo unánime siempre suele ser bastante aburrido. Es un disco que lleva seguidillas, peteneras, réquiem, temas caribeños, sones cubanos, africanos y gaditanos. Es un disco de una música que, para mi gusto, no es nada comercial. No son momentos ni para presumir, ni para pretender ser el número uno en ventas. La calidad tiene mucho peso e importancia; ahora mismo no hay dinero para gastárselo en cualquier entrada o en cualquier disco, el dinero se emplea en lo que se necesita para el alma, para el cuerpo, para tu vida, para tus hijos, para tu casa. Intentar entrar en lo imprescindible es la leche. Yo valoro mucho que se compre una entrada o un disco, porque hay causas importantísimas a las que adherirse y a las que ceder el dinero de esa entrada; hay cosas mucho más importantes que el propio reconocimiento de uno. Por eso te digo que la calidad tiene otra importancia especial. A mi padre le he visto poner en este disco todo su esfuerzo y todo el mensaje posible. El tema ‘del Bembón’ habla de un drama, nunca me he permitido hacer demagogia, que todos podemos vivir; contar ese agradecimiento a nuestro país, con tanta gente que ha acogido con todas sus consecuencias. Ese Bembón que le ha dicho a la gente ‘venga nos damos un abrazo’. Es un tema de agradecimiento a España y a otros lugares, a otros países, a otros pueblos, a otros barrios donde la personas han sido generosas con los que han llegado, que tienen todo el derecho de llegar.

Has dicho que con este disco vuelves, ¿realmente te llegaste a ir en algún momento?

No sé dónde he dicho eso; a veces se escuchan cosas que no ha dicho uno, es normal, hay confusiones. Pero es como has dicho, yo nunca me he ido de esto. He tardado mucho en sacar disco porque mi carrera se ha tenido que alimentar de otra forma en este tiempo. Ha sido un aprendizaje muy importante para luego hacer un trabajo discográfico que cuente lo que uno es. No hace falta que sea un bombazo, yo quiero que sea un trabajo digno, honesto, que tenga una mirada al interior, a ese interior que yo pretendía sacar, y que la gente pase un buen rato escuchándolo.

Portada revista número 41. Fotografía de portada: Gregori Civera

Portada revista número 41. Fotografía de portada: Gregori Civera

Cuando se habla de autorretratos habitualmente pensamos en una fotografía o en una autobiografía, ¿cómo se hace con música?, ¿qué podemos descubrir de ti en este álbum?

Aquí se me ve un poco el plumero, la verdad. Yo soy una cantaora flamenca, pero de pronto puedo hacer una rumba, con sones africanos, cubanos, con ritmos caribeños, y mezclarlos. No es una fusión casual porque son cantes de ida y vuelta. También están unas sevillanas a Lola Flores, una figura que es un ejemplo maravilloso de alegría, de generosidad, de colorido, ¿y por qué no hacerle también un homenaje a Antonio Flores? Son cosas que se salen un poco de los cánones del flamenco, y ésa es la libertad a la que yo me refería; y éste es mi autorretrato. No solamente porque en la contraportada haya pintado un autorretrato que mi padre me pedía. Yo no comprendía bien la palabra autorretrato hasta que él vio claro el título de este disco, que tiene un abanico tan grande de palos, de ritmos, de tonalidades…Hay veces que estoy cantando muy fino y otros temas son muy graves, u otros más jazzísticos…; luego está la música clásica y contemporánea en el réquiem, junto a Nyman. Sí, creo que es un autorretrato, con sus virtudes y sus defectos, es una carta de presentación bastante sincera de cómo yo entiendo la música; y también el arte, porque hay parte de otras fuentes que llenan mi vida. Yo me pintaba mucho y mi padre me corregía: que difumines, que dejes las puertas abiertas… De ahí la bruma que hay en la contraportada, de alguna manera yo estoy apoyada en él, pero ni siquiera sabría decirte si somos nosotros dos; es un autorretrato de como me sentía en ese momento: sentía que él estaba a mi lado, que estaba apoyándome, pero no le veía la cara, no le vía la expresión porque ya se me había ido; sentía que podía apoyar mi cabeza como está en la pintura de esa contraportada.

¿Qué proceso creativo es más complicado el que parte del dolor o el que nace de la alegría?

Los dos tienen sus partes buenas y sus partes malas. El dolor hay veces que te saca cosas maravillosas de dentro: una rabia honda, una impotencia que hace que salga algo incontrolable; pero también tiene su parte mala, tremenda, de desánimo, de desilusión. Luego la alegría es maravillosa de explosión de colorido, de ganas, de ilusión, pero tiene una contraparte que es la desubicación, el exceso de emoción o de entrega. Todo tiene dos partes, por eso hay que ser sincera con cada una, tratarlo con honestidad y naturalidad para que llegue, para que no sea exagerada.

Has afirmado que eres un corcho flotando en una balsa de aceite, ¿se puede sacar una lección positiva de todo esto?, ¿cómo te encuentras ahora?

Hace mucho tiempo que me siento como un corcho encima de una balsa de aceite, es una sensación que estoy empezando a adoptar y que me interesa mucho. Creo que es una buena postura para sobrevivir, para sobrepasar, para sobrellevar las etapas tan difíciles y complicadas que vivimos. Ahora mismo lo mejor que te puede pasar es pasar desapercibida, lo más tranquila posible, lo menos exagerado, lo menos llamativo, lo más generoso; siendo accesible a la gente que te necesita, pero no por ser más bueno, sino porque hay que estar tranquilo y accesible. Te hablo en general del ser humano, creo que es momento de escuchar al cuerpo, de escuchar a la naturaleza… De poder hacerse un té con una hoja de hierbabuena y con una flor de un jazmín del jardín, quees el más rico del mundo. Eso es maravilloso. Yo siempre tiro de té de puchero. El arte es un buen aliado; los artistas somos los médicos del alma. Se pueden hacer muchas cosas, tirar mucho del ingenio, no del dinero ni del poder, ni pegarse a los que tienen. En estos momentos hay que pegarse a los que no tienen, a los que no saben, a los desubicados, a los desfavorecidos… Estoy hablando mucho, estoy cogiendo una profundidad contigo que me estoy volviendo loca… Yo creo que es un momento de pegarse a la sencillez y a la humildad. Hay que aprender a ser humilde y honesto.

¿Está afectado al arte esta por la crisis de la que hablas?

Creo que está favoreciendo al arte más que nunca, y te lo dice alguien que vive de las contrataciones y que ahora mismo son nefastas. Estoy hablando no del comercio del arte, sino del prisma de la fábrica de ideas. ¿De dónde surgen los artistas? De las complicaciones, siempre; aunque sean positivas. Un artista no surge de la nada, sino de un entorno, de que te parió tu madre mirando la Torre de la Vela, como le pasó a mi padre… Eso tiene mucho que ver. Es un buen momento para el arte y para la gente ingeniosa en general. La gente ingeniosa es la que tiene la palabra, realmente es la que tiene el poder; el poder no lo tienen ni los bancos, ni los que han robado, ni los jueces. ¿Quién tiene ahora mismo la palabra? Los sencillos, los humildes, los trabajadores, los que tienen ingenio, los que tienen hambre y tienen que quitarse el hambre a base de ingenio y talento…

Estarás en Coria en agosto, no es muy habitual verte por Extremadura.

Adoro Extremadura, desde Don Benito, donde tengo buenos amigos y donde he ido muchas veces en verano, en fiestas…, pasando por todo Cáceres. Los cantes de Extremadura son para nosotros fundamentales. Mi padre era un enamorado del sentimiento extremeño y del acento; mi padre decía mucho ‘voy a Badajoz por escuchar hablar’. No sé si he ido lo suficiente, seguro que no he ido tantas veces como quiero y como siento; pero sí he ido mucho. A Coria en concreto no; pero a Extremadura sí. Yo recuerdo ir a Mérida cuando mi padre hizo Fedra, con Manuela Vargas; yo era muy pequeña, y recuerdo perfectamente allí merendando salchichón, viendo los ensayos. Yo llevo Extremadura muy dentro: los tangos de Extremadura los canto en todos mis conciertos. ‘El Cerro de Palomares’ deriva de los tangos extremeños….[y se pone a cantar, bajito]: “no te arrimes a lo zarzales….”, eso es extremeño puro. Y luego hay grandes artistas como Porrina de Badajoz, la Kaíta, La Marelu… te puedo nombrar desde antiguos hasta actuales.

Enrique Morente observa a su hija, Estrella Morente. Foto: Sergio Parra

Enrique Morente observa a su hija, Estrella Morente. Foto: Sergio Parra

Tu padre fue premio Extremadura a la Creación hace unos años.

Sí, y estaba muy agradecido. Para él que sus amigos los extremeños le dieran un premio… Recuerdo que lo decía que ‘con la cantidad de arte hay en Extremadura, que me lo hayan dado antes que a cualquier otro…’. Yo he llegado a compartir con él escenario en Mérida y mi padre se ha vuelto loco porque estábamos allí… De repente, Estrella olvida su dejo andaluz de Granada (el constipado lo desterró hace muchos versos) y entona el acento extremeño, el de los ‘inos’. “Vamos, que te lo hago perfecto”. La ilusión de su voz se ha aupado sobre el quebranto: “Hay veces que uno hace la entrevista con prisa, yendo al grano, pero contigo sentía que tenía que desarrollar un poco más toda esa devoción y devolverte todo ese cariño que mi padre tenía a Extremaudra y que recibía vuestro”.

Texto: Mª Ángeles Fernández

En Vivir Extremadura encontrarás información y noticias diferentes de Extremadura. (Entrevista publicada en el número 41 de la revista Vivir Extremadura).

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