Albalat: descubriendo la Extremadura almorávide

Imagen de una casa. Foto: Sophie Gilotte.
 

Cuatro campañas, muchas dudas resueltas, y nuevas incógnitas creadas. Respuestas e interés por conocer más. “Esta última campaña ha sido muy positiva, muy rica en descubrimientos originales”, explica la francesa Sophie Gilotte, que desde 2009 lidera las excavaciones arqueológicas de la ciudad musulmana de Albalat, que data de la Edad Media y está situada en el término municipal de Romangordo (Cáceres), junto al río Tajo. “Me di cuenta rápidamente del ‘potencial’ arqueológico”, añade.

Albalat

Albalat, que significa camino empedrado, fue una pequeña ciudad hasta finales del siglo XI y se consideró cabeza de comarca. Luego fue fortificada por los musulmanes debido a su posición estratégica como zona de paso en el Tajo y a los ataques de los cristianos. De hecho, fue conquistada y reconquistada por unos y otros hasta finales del siglo XII, cuando es abandonada. Luego en esa zona se creó la conocida como Campana de Albalat.

Albalat

Ahora, gracias a las excavaciones, sabemos que tuvo un final trágico y otras muchas curiosidades históricas más. “Con los datos recogidos a lo largo de las cuatro campañas se empiezan a formular ya de una forma un poco más sólida algunas hipótesis de trabajo, como la prolongada vida que tuvo la madina, su brusco y súbito final en época almorávide (mediados del siglo XII) a raíz de un asedio seguido por un expolio y destrucción sistemática de los edificios. Algunos de estos presentan indicios de incendio masivo, lo que ha permitido que se conserve la madera carbonizada de las techumbres, o por ejemplo, restos de alimentos almacenados en una estancia (almendras, aceitunas, cereales..). El expolio habrá afectado a los artefactos con más valor, mientras que los objetos cotidianos (herramientas agrícolas como hoz, podadera, etc.) se han quedado in situ. Sin embargo, algunos datos nos hacen suponer que en su momento de más vitalidad este asentamiento fortificado actuaba como un nudo de comercio, donde llegaban las últimas novedades (cerámica de lujo, arquetas, juegos, etc.)”, explica Gilotte a Vivir Extremadura.

Albalat

Albalat estaba compuesto por una zona amurallada (restos de la muralla era la única parte visible antes del inicio de las excavaciones) de unas 2,5 hectáreas, donde se concentraban muchos edificios organizados en torno a una red viaria claramente identificable con calles de distintas anchuras; también existía un arrabal fuera de la muralla, un baño también extramuros (“en el ámbito musulmán estos baños son característicos de cierto nivel de vida urbana. Este es el primero que aparece en Extremadura y está muy bien conservado”, dijo la directora de las excavaciones en 2009), así una necrópolis que ha sido expoliada.

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Más allá de lo visible de los trabajos, “la parte científica está empezando a tener una repercusión muy positiva en el ámbito especializado de la arqueología medieval”, apunta la experta. Análisis de los materiales encontrados, catalogación, elaboración de planimetrías, redacción de una memoria… conlleva un largo trabajo de laboratorio y redacción, lejos del polvo del terreno.

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Albalat renace cada verano gracias a las excavaciones, llevadas a cabo por un amplio equipo de voluntarios que llegan desde distintas partes de la Península, además de Canarias y de Francia. El pasado verano se recibieron solicitudes desde Italia, Argentina, África del Norte… “Desgraciadamente, por límites presupuestarios, no se ha podido acoger a todos, ya que el ‘tope’ de participación fue este año en torno a una veintena de personas”, explica a Vivir Extremadura Sophie Gilotte. La campaña de 2012 ha contado con una subvención pública del Área de Influencia Socioeconómica del Parque Nacional de Monfragüe (ya que Albalat está en las estribaciones de la reserva), así como apoyo económico de la Central Nuclear de Almaraz, del Ayuntamiento de Romangordo y del Centre Nacional de Recherches Scientifiques (CNRS, el equivalente francés del CSIC español), así como los fondos de la Asociación Madinat Albalat, creada para apoyar el proyecto; además de las facilidades de los propietarios privados del terreno.

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Equipo de voluntarios de la campaña 2012. Sophie Gilotte, sentada.

Y es que el futuro para por eso, por la implicación de la gente y la apertura de las investigaciones. “Otra vertiente importante es seguir impulsando la difusión y divulgación hacia el gran público, a través de actividades como visitas guiadas, jornadas de acercamiento a la arqueología para niños y adultos, charlas, pósteres, trípticos…”, apunta la investigadora francesa.

“Cada sondeo nos está ofreciendo una visión complementaria (gran vivienda de cierto nivel, edificio quizás comunitario y zona de actividades artesanales) de lo que era la vida de Albalat en la primera mitad del siglo XII”, resume Gilotte. De lo que era la Extremadura almorávide.

Texto: M.A.Fernández

Fotografías: Cedidas por Sophie Gilotte

 

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